Cristina Bucsa y Sara Sorribes ganaron convincentemente en la primera ronda del dobles femenino en los Juegos Olímpicos de París 2024. En octavos de final se plantaban como favoritas, con las argentinas María Lourdes Carlé y Nadia Podoroska por delante. E hicieron valer su papel, derrotándolas por 6-3 y 6-4 para meterse en cuartos y poner las medallas en el punto de mira.
Bucsa y Sorribes empiezan fuerte
Después de un par de juegos de ida y vuelta, las españolas fueron las primeras en romper el hielo y se pusieron 4-2 arriba y saque en el primer set. Las argentinas no se dejaron intimidar y respondieron inmediatamente, recortando distancias al momento. Pero después de un juego larguísimo en el que hubo una tremenda igualdad, Bucsa y Sorribes consiguieron el break en el momento oportuno y colocaron el 6-3 en el marcador en la primera oportunidad que tuvieron de hacerlo con el servicio.
El segundo set fue un intercambio de breaks constantes. Quitando los dos primeros juegos, que ambas parejas ganaron al servicio, todos y cada uno de los siete juegos siguientes fueron a parar a manos de las restadoras, cuando Bucsa y Sorribes pusieron el 5-4 en el marcador. Con la jugadora nacida en Moldavia al saque, las españolas consiguieron por fin evitar la rotura y se llevaron el partido por 6-3 y 6-4.
Para los cuartos de final todavía tendrán que esperar para conocer el nombre de sus rivales. Todavía tienen que jugar la primera ronda las griegas Maria Sakkari y Despina Papamichail frente a las estadounidenses Danielle Collins y Desirae Krawczyk, y las vencedoras de ese duelo se medirán a las hermanas gemelas ucranianas Liudmila y Nadiia Kichenok en octavos para determinar quiénes serán las adversarias de las españolas en el antepenúltimo escollo antes del partido por el oro.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.