Nicolás Massú sigue siendo una de las figuras más reconocibles del tenis moderno. Campeón olímpico de oro en individuales y dobles en Atenas 2004, ahora compagina su papel de capitán de Copa Davis con labores de entrenador en el circuito ATP. Hablando en Dubái, donde trabaja junto a Hubert Hurkacz, Massú expuso sus prioridades actuales: guiar el regreso del polaco tras la lesión, recuperar la regularidad al máximo nivel y preparar un playoff de Copa Davis de alto perfil contra España en septiembre.
Massú se unió a Hurkacz tras una accidentada temporada 2024 en la que el polaco pasó siete meses de baja por una lesión de rodilla. El enfoque inmediato, dijo, era sencillo: recuperar estabilidad física. “El primer objetivo era que estuviera sano”, explicó Massú en una entrevista con
Marca, subrayando que las ambiciones a largo plazo dependen de la continuidad competitiva y de un calendario estable.
Hurkacz, ex número 6 del mundo y campeón de Masters 1000, comenzó el año con fuerza al alzar el título de la United Cup y sumar victorias ante Alexander Zverev, Taylor Fritz y Stan Wawrinka. Sin embargo, luego llegaron eliminaciones tempranas en Róterdam y Dubái, parte de lo que Massú describió como un proceso natural de recuperar ritmo tras una larga inactividad.
Más allá del progreso de Hurkacz, Massú también abordó el panorama general del circuito masculino, incluida la dominancia de Carlos Alcaraz y
Jannik Sinner, y el próximo cruce de Chile en la Copa Davis. Para el técnico de 46 años, los ejes se mantienen: ambición, preparación y abrazar la alta competencia.
Reconstruir a Hurkacz y perseguir la élite
Massú considera que Hurkacz posee las herramientas necesarias para volver al grupo de élite del ranking. El polaco ya ganó un Masters 1000, alcanzó una semifinal de Grand Slam y se clasificó para las ATP Finals. En la valoración de Massú, la base se mantiene intacta, especialmente el servicio, al que definió como un arma decisiva en el tenis moderno.
“El nivel está y tenemos que seguir empujando cada día”, dijo Massú, señalando los márgenes estrechos en derrotas recientes. En Róterdam, Hurkacz sacó para partido contra Alexander Bublik, mientras que en Dubái perdió un tie-break del segundo set por 9-7 ante Jakub Mensik tras disponer de opciones. Para Massú, esos partidos son indicadores de competitividad más que de retroceso.
También enfatizó un enfoque estructurado e incremental del ranking. “El primer objetivo era que estuviera sano. Creo que el talento está, es muy trabajador y tiene un arma en el servicio que marca la diferencia en el tenis moderno.”
“La prioridad es tener un calendario normal y ser feliz. Paso a paso. Ya fue número 6 del mundo, ganó un Masters 1000, tiene una semifinal de Grand Slam y ha estado en las ATP Finals. Primero entrar en el top 30, luego en el top 20 y, un día, pensar en volver al top 10.”
Para Massú, los objetivos a corto plazo generan estabilidad. El énfasis está menos en saltos inmediatos en el ranking y más en acumular partidos, reforzar la confianza y reestablecer la regularidad en todas las superficies.
Alcaraz, Sinner y el desafío de la Copa Davis
Al ser consultado si Carlos Alcaraz y Jannik Sinner están un paso por delante del resto, Massú fue contundente sobre su dominio actual. Calificó sus resultados como “magníficos” y destacó su juventud, velocidad y estilos de juego distintos como factores que moldean la próxima era.
“Carlos y Jannik están ganando casi todos los torneos y los jugadores que vienen detrás deben usar eso como motivación para querer enfrentarlos y, por qué no, ganarles. Si siguen así estarán entre los más grandes de la historia del tenis porque aún son muy jóvenes.”
La atención se centra ahora en el playoff de Copa Davis de septiembre entre Chile y España. Massú, que lleva 12 años como capitán de la selección, confirmó que la sede y la superficie siguen en discusión. Las consideraciones estratégicas incluyen factores deportivos, logística y disponibilidad de jugadores.
Reconoció que la presencia de Alcaraz alteraría significativamente el equilibrio competitivo, aunque sostuvo que el foco de Chile es la preparación interna más que la especulación sobre el rival. España alcanzó la final más reciente de la Copa Davis y posee profundidad independientemente de las ausencias individuales.
“Si viene Alcaraz, tenemos que estar listos para jugar contra él. Si no viene, entonces contra quien venga. A nivel deportivo, Alcaraz marca una diferencia importante. Si no está, España igual tiene grandes jugadores. Lo que más me interesa es que mi equipo esté completo y sano. Jugando en Chile, con un equipo que se conoce desde hace muchos años, podemos competir y lograr grandes cosas.”
Massú también abordó la dimensión emocional de los cruces de Copa Davis, señalando que la presión puede surgir desde múltiples frentes: la localía, el ranking o las expectativas del país. “En la Copa Davis puedes tomar presión de todos lados. Por ser local, porque tienes mejor ranking.”
“Es un torneo muy especial porque tienes que gestionar muchas emociones. No es un partido, son cinco, y hay un dobles. Estoy involucrado en la Copa Davis desde los 15 años y ahora tengo 46. He visto tantas situaciones que creo que he aprendido mucho. Tengo la misma motivación que el primer día.”
Para Massú, esa motivación está enraizada en la historia. Como el único jugador que ha ganado el oro olímpico en individuales y dobles en los mismos Juegos, ve sus logros como prueba de lo posible. Ahora, su ambición se extiende a la banda: añadir un título de Copa Davis como capitán a un legado ya distintivo.