Aunque Casper Ruud perdió en la final del Bastad Open contra Andrey Rublev, en muchos sentidos se robó el espectáculo. Un perro empezó a ladrar extrañamente durante uno de sus servicios, y él provocó las risas de la multitud diciendo: "Creo que es mi perro".
Tras ello y un partido que sin excesivas complicaciones ganó Rublev, el ruso se deshizo en elogios hacia el jugador noruego no sin antes hablar sobre su propio título: "Siempre es fantástico ganar un trofeo. Al fin y al cabo, tenemos que perder casi todas las semanas", declaró Rublev.
"Es una sensación especial y la final se ha jugado en condiciones difíciles, pero he tenido suerte. Casper golpea mucho con efecto, para jugar alto y con este tiempo la pelota no saltaba muy alta y creo que me ayudó un poco. Además, hoy he jugado muy bien", añadió.
Pero no sólo el momento del perro se robó el show, la ceremonia de entrega de premios fue casi como un sketch de comedia con Ruud recibiendo un millón de objetos e intentando aplaudir mientras lo hacía.
Periodista y escritor en tenisaldia.es, donde tengo la suerte de trabajar junto a un extraordinario equipo de compañeros de diferentes lugares del mundo, y aprender cada día para ser mejor profesional. Como le dijo Apollo Creed a Rocky Balboa, 'No hay ningún mañana'. Desde que vi esa película intento aplicar esa frase como una valiosa lección de vida. Nacido y criado en las calles de Madrid, España, donde crecí viendo la pasión de Nadal, la elegancia de Federer y la determinación de Djokovic, y a los tres pelearse por ser el mejor tenista de la historia del tenis masculino, y a Serena Williams convertirse en una de las deportistas más grandes de todos los tiempos ¿qué más se necesita para amar este deporte?