La situación en el banquillo de
Zheng Qinwen ha entrado en una nueva fase de incertidumbre después de que la campeona olímpica dejara de seguir en redes sociales a su entrenador de largo recorrido, Pere Riba. El gesto ha reavivado las especulaciones de que su asociación podría estar, una vez más, cerca de romperse.
El giro llega poco después de que Zheng fuera vista entrenando en la
Barcelona Pro Tennis Academy con Jordi Arrese, el ex medallista de plata olímpico que anteriormente entrenó a Riba durante su carrera como jugador, según el
South China Morning Post.
Para añadir más dudas, Zheng apareció esta semana en Indian Wells con Marcos Baghdatis presente en su equipo. Se entiende que el chipriota, ex número 8 del mundo y finalista del Australian Open, está trabajando con ella a modo de prueba, lo que apunta a la posibilidad de otra transición.
La situación se produce en un momento delicado de la carrera de Zheng. Tras alcanzar el número 4 del ranking mundial y conquistar el oro olímpico en París en 2024, la jugadora de 23 años figura ahora en el puesto 23 después de una cirugía, resultados irregulares y ausencias prolongadas de la competición.
Del ascenso temprano a una inestabilidad renovada
Riba ha sido clave en el ascenso de Zheng. Se unieron por primera vez cuando ella tenía 18 años y estaba fuera del top 150. Entre 2021 y 2023, bajo su guía, Zheng pasó de promesa juvenil a presencia consolidada en el circuito, irrumpiendo en el top 20 y sentando las bases para su asalto a la élite.
Su colaboración terminó por primera vez durante la gira de tierra batida de 2023 tras una serie de derrotas tempranas. Zheng incorporó después al entrenador belga Wim Fissette, con quien ganó su primer título WTA en Palermo y alcanzó su primer cuarto de final de Grand Slam en el US Open esa misma temporada. Sin embargo, ese acuerdo fue efímero cuando Fissette se marchó para trabajar con Naomi Osaka.
Riba se reunió de nuevo con Zheng a finales de 2023 tras un período en el equipo de Coco Gauff. La reconciliación ofreció resultados inmediatos en 2024. Zheng alcanzó la final del Australian Open, ganó el oro olímpico individual en París y fue finalista en las WTA Finals, ascendiendo al número 4 de su carrera en el proceso.
No obstante, Riba se apartó a finales de 2024 para someterse a una cirugía de cadera. Durante su ausencia, Zheng trabajó en distintas etapas con Dante Bottini y Albert Costa antes de reunirse de nuevo con Riba en febrero de 2025. Los últimos acontecimientos sugieren que la estabilidad, una vez más, ha resultado esquiva.
Lesiones y forma cambiante desde Wimbledon
La trayectoria competitiva de Zheng cambió drásticamente a mediados de 2025, cuando se sometió a una cirugía en el codo derecho en julio. El procedimiento la apartó durante un tramo clave del calendario y cortó la continuidad que había definido su temporada de despegue. Regresó en septiembre en el China Open de Pekín, pero se retiró en tercera ronda y luego admitió que había precipitado su regreso.
En enero de 2026, Zheng se retiró del Australian Open alegando falta de ritmo competitivo. Sus resultados de inicio de temporada han mostrado destellos de competitividad pero poca constancia. En el Qatar Open de Doha, alcanzó los octavos con victorias sobre Sofia Kenin y Alycia Parks antes de caer en tres sets ante la número 3 del mundo, Elena Rybakina.
Indian Wells como examen estructural y competitivo
Indian Wells funciona ahora como un control competitivo y una evaluación estructural. El año pasado llegó allí a cuartos de final antes de perder con Iga Swiatek. Esta vez —en el que es solo su segundo torneo del año— necesitará un recorrido profundo si no quiere seguir cayendo en el ranking WTA, donde actualmente ocupa el puesto 23.
Precisamente en ese contexto, la presencia de Baghdatis a modo de prueba introduce otra variable. El ex subcampeón del Australian Open ya acumuló experiencia en la WTA cuando se unió al equipo de Elina Svitolina en 2019, trabajando junto a Andy Bettles como entrenador consultor.
Lo evidente es que Zheng vuelve a estar en una fase de transición. Desde comienzos de 2023 ha vivido múltiples cambios de entrenador, interrupciones por lesiones y altibajos en la clasificación, pasando de fuera del top 100 al top 5 y de vuelta hacia la zona media de los 20 en un lapso comprimido.
Para una jugadora que ya ha disputado una final de Grand Slam y asegurado un oro olímpico con 23 años, el objetivo ya no es demostrar potencial, sino recuperar continuidad. La próxima gira norteamericana sobre pista dura ofrecerá una muestra más amplia para evaluar tanto su durabilidad física como el rumbo de su equipo de trabajo.
Si la prueba con Baghdatis evoluciona hacia un acuerdo a largo plazo, supondrá otro reajuste en una carrera que ha avanzado con rapidez pero rara vez con constancia. Si Riba sigue implicado entre bastidores, es probable que la aclaración llegue por vías oficiales y no a través de señales en redes sociales.
Por ahora, Zheng llega a Indian Wells con interrogantes competitivos y estructurales entrelazados. Los resultados en California quizá no ofrezcan todas las respuestas, pero proporcionarán el primer indicio de hacia dónde se encamina su equipo —y su temporada—.