La sorprendente alianza entre Novak Djokovic y Andy Murray sigue sin ofrecer resultados tangibles en el circuito. El serbio, actual campeón olímpico y ganador de 24 títulos de Grand Slam, vive una de sus temporadas más irregulares tras su temprana eliminación en el Abierto de Madrid ante Matteo Arnaldi y una posterior retirada del Masters 1000 de Roma.
La expectativa generada a finales de 2024, cuando Djokovic anunció a Murray —recién retirado y su histórico rival— como su nuevo entrenador, ha ido menguando. El objetivo de la colaboración era reimpulsar su carrera de cara a 2025, pero los resultados no han acompañado. Desde su retirada en semifinales del Abierto de Australia por lesión ante Alexander Zverev, Djokovic acumula un balance de cinco victorias y cinco derrotas, incluyendo una racha de tres derrotas consecutivas tras alcanzar la final en Miami.
Su desempeño en tierra batida ha sido especialmente preocupante, con caídas frente a Alejandro Tabilo y Matteo Arnaldi, esta última en su debut en Madrid. La posterior renuncia a Roma encendió aún más las alarmas en torno a su estado físico y motivacional.
En este contexto, Steve Johnson, ex número 21 del mundo, analizó la situación en el Nothing Major Podcast, junto a Sam Querrey. Johnson ironizó sobre la influencia de Murray en el comportamiento de Djokovic durante los entrenamientos: “La rabia que Novak está mostrando en los entrenamientos me hace pensar que Murray le está afectando. ¡El comportamiento de Andy por fin está entrando en la cabeza de Novak en la pista de práctica!”.
Johnson fue más allá, cuestionando la motivación del serbio para participar en torneos fuera del circuito de Grand Slams: “Lo ha ganado todo. Ha completado el juego del tenis. A estas alturas, ¿qué le motiva aparte de un título de Grand Slam? Cuesta verle con hambre en los Masters 1000 cuando ya ha consolidado su legado”.
También se mostró escéptico respecto a la continuidad del vínculo con Murray, aunque cree que al menos llegarán juntos a Wimbledon: “No veo que esta asociación esté funcionando, pero sería raro que no estuvieran juntos en Wimbledon. ¿Van todo el año juntos y no llegan a Wimby? Me cuesta imaginar que lo despida justo antes de Queen’s”.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.