Si bien Marcel Granollers es el número 1 del mundo en dobles, su pareja habitual en el circuito es el argentino Horacio Zeballos. Por lo tanto, con Pablo Carreño no tiene ránking, lo cual les penalizó a la hora del sorteo del cuadro en los Juegos Olímpicos de París 2024. Les tocaron los italianos Andrea Vavassori y Simone Bolleli, primeros cabezas de serie y dieron la campanada al derrotarlos por 2-6, 7-5 y 10-7.
Vavassori y Bolelli dominaron el primer set
Los italianos arrasaron desde el inicio, rompiendo el saque de los españoles en el primer juego del partido. A partir de ahí, cogieron confianza y no pararon hasta el final. Se permitieron relajarse en un momento pero solamente para volver a relanzar la maquinaria al instante. Demostraron por qué son los número 1 en estos Juegos y uno de los grandes favoritos a la medalla de oro, endosando un contundente 6-2 a la pareja formada por Granollers y Carreño.
Carreño y Granollers le dan la vuelta en el segundo set
La segunda manga empezó muchísimo más igualada. Con más o menos dificultades pero ambas parejas sacaron adelante sus juegos de saque hasta el 4-3 España. En ese momento, el asturiano y el catalán desplegaron su tenis de más calidad en el mejor momento del encuentro. Consiguieron el break pero los italianos no se iban a dejar y llevaron el set a la muerte súbita.
Los españoles empezaron muy fuerte, ganando los tres primeros puntos. Pero sus rivales volvieron a responder y en el cambio de lado ya estaban a la misma altura, con 3-3 en el marcador. Granollers y Carreño se mantuvieron sólidos mentalmente y con un gran saque del segundo, mandaron el partido al super tie-break.
En el desempate final, la pareja española volvió a arrancar mejor que sus rivales, poniéndose rápidamente con un 3-1 a favor en la contienda. Estuvieron todo el tiempo por delante pero los italianos se mantuvieron a sus talones. Finalmente, lograron una sorprendente y emocionante victoria por 10-7 en la primera ocasión que tuvieron.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.