Frances Tiafoe superó a Jan-Lennard Struff en la final del Open Stuttgart para levantar el trofeo del torneo tras una batalla de 3 sets en la que el estadounidense se impuso al alemán por 4-6 7-6(1) 7-6(8).
Ha sido un partido igualado y reñido entre estos dos jugadores y en gran medida era de esperar. El hecho de jugar en casa ante su público ha impulsado a Struff a un nivel en el que puede competir con Tiafoe, que podría ser el jugador con un techo más alto del torneo. No hace falta ser mucho mejor que el rival para ganar en hierba, basta con ganar los peloteos más cruciales, y así es como se jugó este partido. Unos cuantos peloteos aquí y allá decidieron el ganador de una final muy buena.
Como el año pasado cuando jugaron Matteo Berrettini y Andy Murray, vimos tres sets en la edición de este año. El primer set lo ganó Struff, que no sacó tan bien, pero fue muy efectivo cuando más lo necesitaba. Fue agresivo cuando tuvo una oportunidad de rotura y la convirtió para tomar la delantera y luego mantener su saque para el 6-4 final. Struff estuvo muy fuerte con el saque y perdió un puñado de puntos a pesar de no servir muy bien.
En el segundo, Tiafoe jugó tan bien como se puede jugar un partido. No concedió ni un solo punto de ruptura, dominando su juego y presionando a Struff en varias ocasiones. A pesar de tener puntos de set al final del segundo set, Tiafoe no pudo convertirlos, lo que les llevó al tiebreak. Tiafoe sobresalió en el desempate, que ganó por 7-1 para sorpresa de muchos.
El último set fue una clase magistral por parte de ambos jugadores. Los jugadores apenas ganaron puntos en la devolución y no vimos ni un solo punto de break. En el tiebreak, vimos una buena batalla con ambos jugadores teniendo que salvar puntos de partido. Finalmente, Tiafoe lo consiguió por 10-8 en el tiebreak final del set.
Periodista y escritor en tenisaldia.es, donde tengo la suerte de trabajar junto a un extraordinario equipo de compañeros de diferentes lugares del mundo, y aprender cada día para ser mejor profesional. Como le dijo Apollo Creed a Rocky Balboa, 'No hay ningún mañana'. Desde que vi esa película intento aplicar esa frase como una valiosa lección de vida. Nacido y criado en las calles de Madrid, España, donde crecí viendo la pasión de Nadal, la elegancia de Federer y la determinación de Djokovic, y a los tres pelearse por ser el mejor tenista de la historia del tenis masculino, y a Serena Williams convertirse en una de las deportistas más grandes de todos los tiempos ¿qué más se necesita para amar este deporte?