Mirra Andreeva cayó derrotada el domingo en el
Open de Australia, con
Elina Svitolina volviendo a imponerse en un Grand Slam con un claro 6-2, 6-4 ante la jugadora de 18 años, que quizá partía como favorita para citarse con Coco Gauff en cuartos de final.
Pero también el pospartido generó controversia, ya que los aficionados del
Open de Australia parecieron no entender una “regla no escrita”: las ucranianas no dan la mano a las jugadoras rusas debido a la guerra en curso entre ambos países.
Esto se extiende incluso a quienes han cambiado de federación desde entonces, como Varvara Gracheva, por ejemplo, que ahora representa a Francia pero aun así no recibe el apretón de manos de
Svitolina, con Kostyuk y Tsurenko entre las principales jugadoras que tampoco participan.
Svitolina, en particular, ha sido una pionera de muchas maneras en la causa de Ucrania, alzando la voz desde que comenzó la guerra sobre lo que supone ser ucraniana en el circuito en este periodo y también sobre las dificultades en casa.
Andreeva, sin embargo, aparentemente a diferencia de Sabalenka en el pasado y de Azarenka, ni siquiera pareció querer contemplarlo y se dirigió apresuradamente a la silla para saludar a la jueza de silla en lugar de ir a la red, respetando así los deseos de Svitolina.
Esto no sentó bien a los aficionados, que abuchearon a Andreeva cuando se alejaba, aparentemente sin entender todavía, pese a que ya han pasado más de tres años, por qué no se dieron la mano.