Eva Lys se ha convertido rápidamente en una de las personalidades más refrescantes del WTA Tour, y no piensa cambiarlo.
En una sincera charla con la también profesional Ajla Tomljanović para
Tennis Channel, la jugadora de 23 años reflexionó sobre su temporada de irrupción, su fama viral, las críticas en línea y por qué para ella la autenticidad pesa más que encajar en el molde tradicional de una atleta profesional.
Un despegue viral
El ascenso de Lys cobró impulso la temporada pasada cuando pasó de lucky loser a los octavos de final del Australian Open, una racha que también dejó uno de los clips más compartidos del año. En ese momento ya viral, Lys apareció perpleja al enterarse de que había ganado 420.000 dólares en premios. “¡Como si nadie hubiera mencionado eso!”, bromeó. “Nunca había llegado tan lejos en un torneo. Fue una locura.”
La reacción caló por su sinceridad, algo que Lys cree que refleja su visión más amplia. “Creo que el clip funcionó tan bien porque fue la reacción más honesta que se puede tener.”
Admitió que el dinero había sido durante mucho tiempo una fuente de ansiedad. “El dinero siempre fue una gran preocupación para mí porque sabía que, si no lo lograba, no podría seguir jugando. No vengo de una familia rica.”
Aunque sus recientes resultados han aliviado esa presión, aún evita centrarse demasiado en los premios. “Todavía no soy financieramente estable al 100 por ciento, así que intento no pensarlo demasiado.”
La realidad de la vida en el circuito
Como muchas jugadoras jóvenes, Lys llegó al circuito con ciertas expectativas. “La primera vez que juegas WTAs, todo se siente tan grande, perfecto y bonito”, dijo. “Pero cuanto más tiempo paso en la burbuja del tenis, más me enloquezco.”
Aunque el deporte proyecta una imagen glamurosa, se apresuró a señalar su cara menos visible. “Tenemos torneos increíbles; esos son algunos de los momentos más agradables del año. Pero también hay torneos no tan bonitos en distintos países, que no están en grandes ciudades y muy lejos de casa.”
Adaptarse a ese estilo de vida y a estar dentro de la “burbuja” en lugar de mirar desde fuera ha sido parte de su crecimiento. “Al principio admiras a todo el mundo. Esa percepción cambia cuando pasas a formar parte de ello.”
Aun así, subrayó que las amistades en el circuito han sido cruciales. “Me he hecho amiga de mucha gente, lo que me ayuda a sobrellevar la vida tenística. Es como cualquier trabajo: hay gente agradable y gente con la que no te llevas bien.”
Negarse a cambiar por las redes sociales
Si Lys ha forjado una identidad distintiva, ha sido a través de su presencia en redes sociales. Con estilo, franqueza y a menudo desenfado, sus publicaciones destacan en un deporte que tiende al acabado pulido y previsible.
Ese enfoque no fue recibido con apoyo unánime al principio.
“Todo el mundo odiaba que no me limitara a ser profesional en Instagram”, reveló. “Decían: ‘Si quieres patrocinadores, no puedes publicar eso’.”
Lys se resistió. “Quiero publicar lo que publicaría si tuviera 20 seguidores. No me importa cuánta gente me esté mirando. Solo quiero ser yo misma.”
Cree que los aficionados se benefician de ver algo más que el rendimiento en pista. “Ya sabes lo que hacen en la pista. Pero ¿qué hacen fuera? ¿Qué aficiones tienen? Los tenistas no son solo tenistas.”
Eva Lys ha ganado protagonismo, pero ha sufrido acoso y críticas indeseadas.
Gestionar las críticas: “Bloqueo de forma religiosa”
Con la mayor visibilidad ha llegado un mayor escrutinio. Tras una reciente derrota en primera ronda, Lys dijo que le sorprendió el volumen de comentarios negativos, muchos insinuando que prioriza las redes sociales sobre el entrenamiento.
“Me dicen que debería pasar menos tiempo en Instagram, hacer menos sesiones de fotos y centrarme más en los entrenamientos.”
Su respuesta es directa. “Bloqueo. Religiosamente. Si entras en mi página y dejas odio dirigido, voy a bloquear y bloquear de nuevo. Es mi espacio para sentirme bien.”
Rechaza la idea de que los atletas profesionales sean inmunes a las críticas en línea. “Quien dice que no lee los comentarios miente. Definitivamente te afecta.”
Privacidad, citas y consecuencias
Fuera de la pista, Lys protege de forma notable su vida privada. Confirmó que una relación de tres años terminó el año pasado, pero recalcó su preferencia por la discreción. “En cuanto entras en el foco público, la gente tiene demasiadas opiniones, especialmente sobre las citas.”
Es cauta a la hora de conocer gente a través de mensajes directos y evita salir con desconocidos. “Nunca he salido con alguien de quien no hubiera oído hablar antes. Soy muy cuidadosa.”
Esa misma prudencia se extiende a salir con gente del tenis. “No lo recomendaría”, dijo. “Si no funciona, en cada torneo tendrás que cargar con ello.”
Lys volvió una y otra vez a un principio: las consecuencias. “Haga lo que haga en la vida, pienso en las consecuencias. Si estoy de acuerdo con ellas, lo haré.”
La moda como vía de escape
Lejos de la competición, la moda le sirve de desahogo. Ahora asociada con Lacoste, describió la colaboración como una evolución natural. “Al principio no estaba segura de si era la estética que buscaba, pero hablamos de nuestras visiones y funciona.”
También mencionó a Yves Saint Laurent como una colaboración soñada a futuro, citando las colecciones recientes de la marca como inspiración.
La moda, explicó, le aporta equilibrio. “De lo contrario, me volvería loca si pensara demasiado en tenis.”
“No quiero cambiar quién soy”
Quizá la declaración más clara de la mentalidad de Lys llegó al hablar del peor consejo que ha recibido. “La gente me ha dicho que debería ser más dura en la pista, que soy demasiado amable.”
No tiene interés en alterar su personalidad para ajustarse a supuestas normas competitivas. “La forma en que la gente me ve dentro y fuera de la pista es lo más real posible. No puedo ser alguien que no soy.”
Para Lys, la autenticidad no se negocia. “No quiero que la gente me cambie. No importa lo buena que llegue a ser en lo que hago.”