Sharapova fue citada en un reportaje en el que afirmaba que tuvo dificultades durante los primeros tiempos, cuando quería ser conocida como algo más que una simple tenista.
"Cuando alcancé el éxito a una edad temprana, me sorprendió mucho el interés que despertaba mi vida en todos los ámbitos", explica, "y he tenido que defenderme muchas veces. No era popular ser algo más que una tenista: interesarse por la moda, tener tu propia línea... Estás en este cajón de arena, y no se te permite jugar con nada más".
Sharapova puso fin a su ilustre carrera en 2020, después de jugar al más alto nivel durante más de una década.
A lo largo de su carrera, acabó ganando cinco Grand Slams. También se convirtió en número uno del mundo en agosto de 2005.
Su competición más exitosa fue Roland Garros, donde ganó el título en dos ocasiones: en 2012, cuando derrotó en la final a la italiana Sara Errani por 6-3 y 6-2, y dos años más tarde, en 2014, cuando se impuso a la rumana Simona Halep por 6-4, 6-7(5) y 6-4.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.