La sensación polaca ha dominado el circuito de la WTA desde la retirada de Ashleigh Barty ese año. Tras una increíble temporada 2022, este año se ha enfrentado a la fuerte competencia de jugadoras como Aryna Sabalenka y Elena Rybakina.
No obstante, Swiatek sigue dominando la mayoría de sus partidos y conserva su puesto de número 1 mundial.
El dominio de Swiatek sobre sus rivales se ha traducido en un impresionante número de sets en blanco, y ya suma su octavo 6-0 del año en Grand Slams, igualando los récords de Victoria Azarenka en 2012 y Martina Hingis en 2001.
Hasta ahora, sólo ha sido superada por los increíbles 13 roscos de Serena Williams en Grand Slams en 2013.
En el Open de Australia, Swiatek se anotó su primer rosco contra Cristina Bucsa (6-0,6-1). En Roland Garros, donde se proclamó campeona, se anotó otro rosco contra Bucsa (6-4, 6-0), otro contra Claire Liu (6-4, 6-0) y un asombroso doble rosco contra la china Wang Xinyu (6-0, 6-0).
Durante Wimbledon, sumó uno más contra Sara Sorribes Tormo (6-2, 6-0). Ahora, en el US Open, se ha anotado sendas victorias ante Rebecca Peterson (6-0, 6-1) y Kaja Juvan (6-0, 6-1).
La posibilidad de igualar o superar a Serena Williams es remota, ya que, en el mejor de los casos, Swiatek jugaría cuatro partidos más de Grand Slam este año, suponiendo que llegue a la final.
No obstante, la estrella polaca sigue centrada en avanzar ronda tras ronda para defender su título del año anterior y mantener su número 1 mundial.
Aryna Sabalenka la sigue de cerca, con grandes posibilidades de hacerse con el primer puesto de la clasificación por primera vez en su carrera. Swiatek se enfrentará en cuarta ronda a la número 21 del mundo, Jelena Ostapenko.
Ostapenko ha demostrado ser una rival dura para Swiatek, ya que ha ganado sus tres enfrentamientos anteriores, dos en pista dura y uno en hierba.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.