Elena Rybakina quizá no esté en su versión más arrolladora en la pista, pero le alcanza para despachar sus compromisos de estreno, con Varvara Gracheva como la siguiente en sufrir la furia de la número cinco del mundo, cayendo 7-5, 6-2.
Muchas de las grandes favoritas del cuadro WTA ya han certificado su presencia en tercera ronda del Australian Open, y
Rybakina aspira a sumarse a la lista. Jugó bajo los focos de la espectacular Rod Laver Arena, con aficionados trasnochando para ver en acción a una de las candidatas al título.
No mostró su mejor versión al comienzo, incluso sufrió por momentos para sostener el saque. Por fortuna, logró romper en los instantes clave para adelantarse y, después, una segunda manga más controlada cerró el trámite.
Si entra en ritmo, pocas podrán inquietarla. Ya lo demostró en el pasado, en concreto en las WTA Finals de noviembre, donde ni la número uno Aryna Sabalenka pudo acercarse. Su gran arma es el servicio. Aun así, solo sumó cinco aces en todo el partido, con un 76% de puntos ganados con primer saque. Salvó el 71% de sus bolas de break por el 29% de la francesa, y mandó en ganadores y errores no forzados, firmando una actuación controlada.
Rybakina avanza a tercera ronda tras un inicio nervioso
La kazaja no fue quien salió lanzada. Fue Gracheva quien asestó el golpe de inicio, rompiendo camino a un 3-1. Un parcial de cuatro juegos para Rybakina la metió de lleno en el duelo, pasando de quiebre en contra a quiebre a favor en pocos juegos.
Parecía que iba a cerrar con su servicio, pero Gracheva tenía otros planes, abrochando su tercer punto de break para equilibrar. Fue un golpe doloroso para Rybakina, aunque tras el 5-5 solo cedió un punto en dos juegos y por fin se adueñó del primer set.
Ahora fue su turno de romper para 3-1, con el saque afinado. En el segundo set apenas perdió dos puntos al servicio, evidencia de lo que puede ser esa arma cuando funciona. Esos dos puntos llegaron en el primer juego; después, tres saques en blanco combinados con un break la colocaron 5-2. Podía esperar para cerrarlo al servicio, pero Rybakina no quiso riesgos y rompió de nuevo para sellar, a la postre, una victoria muy sólida.
Le espera una zona del cuadro durísima, con Iga Swiatek y Naomi Osaka asomando en el horizonte. Por ahora, eso no ocupa su mente. Lo que sí la preocupa es su cruce de tercera ronda ante la joven de 18 años Tereza Valentova, que disputará por primera vez una tercera ronda.