Emma Raducanu ha abierto el
Open de Australia con un muy meritorio 6-4, 6-1 ante Mananchaya Sawangkaew, prolongando su notable registro en primeras rondas en Melbourne Park.
La número uno británica busca seguir escalando en el ranking hasta la posición que ocupó en su día, pero necesita una gran semana. Tras debutar en la United Cup, sufrió una sorprendente derrota ante Taylah Preston, fuera del top 200, en cuartos de final, desperdiciando una gran ocasión de por fin añadir más títulos a su palmarés.
Es poco probable que llegue en el Australian Open, con un cruce ante la número uno del mundo Aryna Sabalenka perfilándose en tercera ronda, pero un avance profundo acompañado de actuaciones convincentes es algo que anhela con fuerza.
Al margen de un inicio lento, produjo un tenis muy sólido que indica que va por el buen camino. Raducanu ganó 10 de los últimos 11 juegos para sellar su presencia en segunda ronda.
Tropiezo inicial pronto corregido
Tras un cómodo juego al servicio, Sawangkaew respondió con dureza. Igualó el marcador antes de colarse con un break crucial que la puso por delante. Podía, y probablemente debía, haberse colocado 4-1 arriba, tras desperdiciar dos opciones de oro para abrir más brecha con
Raducanu.
Un juego en blanco la dejó mandando, pero la ex campeona del US Open reaccionó. Un parcial de cuatro juegos no solo la metió de nuevo en el partido, sino que le dio el primer set desde una situación que parecía muy comprometida. Tras ponerse 5-4, su rival dispuso de dos oportunidades para el 5-5, pero una resistente Raducanu las desactivó y, con su primer punto de set, tomó la delantera.
Elevó la racha a siete juegos seguidos al situarse con un ominoso 3-0 en el segundo set. Solo cedió dos puntos con su servicio, rompiendo entremedias sin conceder ninguno. La número dos de Tailandia logró recomponerse, poniendo fin a la sequía, antes de que Raducanu confirmara su saque para quedar a un paso de su quinta presencia consecutiva en la segunda ronda del Australian Open.
El trámite se aceleró con un break para el 5-1. Remontó desde 40-15 para darse la opción de cerrar el partido, y lo hizo con solvencia, firmándolo con su primer ace del encuentro para superar lo que parecía una situación complicada en la que estuvo sumida.
La jugadora de 22 años ha ganado al menos un partido cada vez que ha competido en el Grand Slam australiano. Sin embargo, de ello solo ha extraído una aparición en tercera ronda. Llegó el año pasado, con Iga Swiatek propinándole una paliza. La 28ª cabeza de serie se medirá a Anastasia Potapova en segunda ronda, con la número uno del mundo posiblemente aguardando a la vencedora.