Jessica Pegula se enfrentará en primera ronda del Open de Australia a Maya Joint, una de las sensaciones de este inicio de temporada. La joven australiana de 18 años viene de hacer unas semifinales en un WTA 250 y puede ser una jugadora peligrosa a la que enfrentar para debutar el primer Grand Slam del año, donde además ejercerá como local.
La número 7 del mundo llega al torneo tras un subcampeonato en el Internacional de Adelaida, donde perdió ante su íntima amiga Madison Keys. Pegula aspira a una buena actuación en un grande después de perder por poco el título del US Open 2024. En Melbourne, ha alcanzado los cuartos de final en tres ocasiones entre 2021 y 2023.
"Un buen reto": Pegula se enfrenta a la invitada australiana
Joint, actual número 2 de Australia y a las puertas del Top 100, forma parte de una nueva ola de talentos locales junto a jugadoras como Emerson Jones, Taylah Preston y Talia Gibson. Situada en el puesto 105 de la clasificación en vivo, impresionó a principios de esta temporada al alcanzar su primera semifinal de la WTA 250, derrotando a la cuarta cabeza de serie Magda Linette (número 38 del mundo) y a la ex campeona del Abierto de Australia Sofia Kenin (número 81 del mundo) antes de caer ante la campeona final Elise Mertens (número 24 del mundo).
"Recuerdo haberla visto jugar contra Madison [Keys] en el US Open", señaló Pegula durante una rueda de prensa. "Vi su resultado en Brisbane, y jugó bien en Hobart. Parece una jugadora muy buena, joven y con talento. Viene aquí como wildcard sin nada que perder y con mucha confianza desde la semana pasada".
Pegula reconoció los retos de enfrentarse a un rival desconocido en condiciones cambiantes. "Va a ser un partido muy duro, sobre todo después de sólo un día para adaptarme, y la lluvia de hoy me impidió pelotear fuera", añadió.
"Yo también he tenido una gran semana, así que me siento bien, pero jugar contra alguien con confianza y sin nada que perder siempre es duro. Intentaré tomármelo como un buen desafío", concluyó Pegula, aceptando el reto de enfrentarse a una jugadora local en su propio terreno.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.