Cuando Leylah Fernandez alcanzó la final del US Open en 2021 con apenas 19 años recién cumplidos, muchos presagiaron que se convertiría en una de las grandes estrellas de la WTA. Sin embargo, un tiempo después, esta jugadora zurda sigue sin haber conseguido entrar nunca en el Top 10 mundial. Actualmente está disputando el Open de Australia, donde viene de derrotar en primera ronda a Yulia Starodubtseva por 7-5 y 6-4.
La canadiense mantuvo un rendimiento constante a lo largo de la temporada pasada, situándose constantemente entre las 35 mejores y alcanzando el número 23 del mundo, el más alto de su carrera. Aunque no consiguió ningún título, Fernández llegó a la final del WTA 500 Eastbourne International e hizo dos apariciones en cuartos de final del WTA 1000.
Fernandez está decidida a escalar posiciones en la clasificación este año y superar el número 13 del mundo, el mejor de su carrera, alcanzado en 2022 poco después de proclamarse subcampeona en Flushing Meadows. En rueda de prensa, Fernandez compartió su clara mentalidad de fijación de objetivos: "Soy un tipo de persona que se fija objetivos".
"Siempre nos fijamos objetivos a principios de año. Para mí, terminar el año con salud, eso siempre es importante", declaró. "Hablando de resultados, sería acabar entre las 10 primeras a final de año y alcanzar sistemáticamente la segunda semana en los Grand Slams y los torneos WTA 1000".
Fernandez aún no ha superado la segunda ronda en Melbourne, tras haber caído en esta fase en años consecutivos. En busca de romper esta racha en el Happy Slam, se enfrentará a la española Cristina Bucas (nº 101 del mundo), que derrotó a Chloe Paquet (nº 123 del mundo) por 6-4 y 6-3 en su partido de primera ronda.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.