Paula Badosa llega al
Charleston Open aún lidiando con las secuelas de un prolongado periodo de lesiones que ha alterado su trayectoria en el
WTA Tour. La ex número 2 del mundo, ahora 113, afronta la gira de tierra con un balance de 7–8 en 2026 y poca continuidad competitiva.
Su bajada en el ranking refleja meses alejada de la competición, en gran parte por un problema de espalda vinculado a complicaciones en el psoas y una posterior lesión de labrum. Tras mostrar señales alentadoras a inicios de temporada después de Australia, Badosa se vio obligada a parar de nuevo, retrasando cualquier regreso sostenido.
Durante el Media Day en
Charleston, la española detalló los desafíos físicos y mentales que han marcado el último año. Sus comentarios se centraron en gestionar molestias persistentes y la dificultad de reconstruir sensaciones en esas condiciones.
Badosa debutará ante la estadounidense Kayla Day, con el foco puesto en competir dentro de sus límites actuales más que en el resultado inmediato.
Los contratiempos físicos rompen la continuidad
La cronología de lesiones de Badosa ha sido encadenada más que aislada. Lo que empezó como dolor en el psoas derecho evolucionó hacia una afectación tendinosa antes de derivar en un problema de labrum, generando un ciclo que ha interrumpido repetidamente su progreso.
A día de hoy, define la situación como manejable pero no resuelta, algo que sigue afectando su capacidad para competir con regularidad al nivel que exige el circuito. “La gente no lo sabe”, comentó Badosa durante su entrevista en el Media Day. “Mucha gente me ha preguntado por la espalda y es algo que intento descifrar, pero al menos está bajo control. Ahora no es eso.
“El año pasado, desde febrero y sobre todo después de Wimbledon, era mi psoas rozando el tendón. Pero luego me rompí el labrum. Todo está muy conectado, pero es duro competir así.”
La interrupción llegó cuando su nivel iba en ascenso. Badosa señaló que, tras la gira australiana, sus sensaciones estaban cerca de las mejores antes de que el contratiempo la apartara de la pista otra vez. “Quizá estaba en mi mejor nivel después de Australia”, dijo Badosa, quien describió sentirse sorprendida por la lesión, que comenzó como un dolor en el psoas derecho. “Y de repente me vi otra vez en el sofá por segunda vez.”
Tensión mental y equilibrio competitivo
Junto a las limitaciones físicas, Badosa describió una lucha interna persistente ligada a volver de una lesión y competir sin plena certeza en su cuerpo. El proceso de reconstrucción le resulta conocido pero no más fácil, sobre todo por el efecto acumulado de los reveses. Admitió tener momentos de duda sobre si podría afrontar otro ciclo completo de recuperación.
“No sabía si tenía la fuerza para luchar otra vez porque sé lo que es volver de una lesión, desde cero. A veces es como una montaña, y volver al nivel al que quiero llegar es difícil. Para mí fue muy duro verme así. A nivel personal, he pasado por momentos difíciles y no fue fácil porque vino todo junto.”
Esa incertidumbre ha llegado también a los días de competición, donde la preparación a veces se ve afectada por la carga mental más que por el enfoque táctico. “Algunos días me despierto y pienso: ‘Vaya, ¿tengo que competir hoy? ¿Cómo lo voy a hacer?’ Tengo tantas cosas en la cabeza que a veces ni pienso en el partido. Para mí es estresante.”
Badosa apuntó además a la tensión interna entre la confianza y la duda, describiéndola como una presencia constante durante su recuperación. “Creo que todos tenemos dos voces en la cabeza”, reflexionó Badosa el lunes. “A veces puedes controlar mejor la negativa, y otras veces o en ciertos momentos de tu vida no puedes. Creo que ahora estoy un poco en esa segunda situación.”
“Para mí, personalmente, fue muy duro el último año cuando me lesioné. Desde el momento en que me pasó, pensaba en lo que me había costado llegar ahí y cómo se me escapó otra vez de las manos.”
“Me duele, de algún modo. No estoy viendo mi tenis donde debería estar o donde me gustaría que estuviera. Así que esa es un poco la batalla mental que tengo conmigo misma. Intento gestionarlo, verlo con perspectiva y paciencia. Aun así, soy muy competitiva y tengo ese lado dentro de mí. Es un equilibrio difícil de encontrar.”
Motivación, apoyo y perspectivas
Badosa sigue apoyándose en la rutina y en su equipo mientras atraviesa esta fase. Destacó prácticas como la meditación y escribir un diario, junto con el papel de su entrenador Pol Toledo, que la ha guiado en anteriores periodos de recuperación.
Su relación de largo recorrido ha sido un ancla, especialmente en las transiciones de vuelta a la competición. “Hemos pasado por mucho”, dijo Badosa, quien fue la primera pupila de Toledo. “Él no sabía mucho de deporte femenino porque estaba jugando y acababa de retirarse. Vi lo apasionado que era y cuánto quería aprender sobre ello, y cuánto se preocupa por mí.”
Pese a la incertidumbre, Badosa afirmó que su motivación para seguir intacta, aunque persistan las dudas sobre la longevidad. “Sigo amando demasiado este deporte”, dijo la ex campeona de Indian Wells. “Tengo muchísima pasión por este deporte. Lo noto cada vez que vengo a competir. Se me pone la piel de gallina, juegue donde juegue. Me encanta ese momento. En la pista puedo expresarme y lo disfruto. Es lo que he hecho toda mi vida y es mi pasión. También me doy cuenta de cuánto amo este deporte cuando voy a jugar con mi hermana pequeña. Simplemente disfruto el momento de coger una raqueta y pegar unas bolas.
“Por ahora, como lo amo tanto, si el cuerpo me respeta de alguna manera y puedo manejarlo, jugaré hasta el día en que de verdad quiera parar. Ahora mismo, esas emociones son más fuertes que la otra que quiere detenerse.”