Angelique Kerber regresó a Australia diez años después de su histórica conquista en Melbourne, donde levantó su primer título de Grand Slam. Su victoria en 2016 marcó un punto de inflexión en su carrera, consolidándola como una de las jugadoras más regulares del circuito.
Desde salvar una bola de partido en la primera ronda ante Misaki Doi hasta derrotar a
Serena Williams en la final, aquel torneo cambió su trayectoria profesional para siempre. La alemana recordó en una reciente entrevista con Andrea Petkovic en
Tennis Channel su épico título de hace una década. “Es increíble. Volver aquí diez años después, ganar el trofeo de 2016, creo que desde entonces todo cambió. Estuve con bola de partido en contra en la primera ronda y, dos semanas después, tenía el trofeo en las manos. Es una locura.”
El triunfo sobre
Serena Williams, 6-4, 3-6, 6-4, no solo fue un momento histórico, sino también el instante en que Kerber sintió que alcanzó su mejor tenis. “Venciendo a Serena en la final jugué mi mejor tenis. El tiempo vuela muy rápido. Ahora han pasado diez años, es 2026, y sigo aquí.”
Sin embargo, aquel título no llegó por casualidad. Kerber sabía que debía estar lista para competir al máximo nivel desde el primer partido. “Sabía que tenía que jugar mi mejor tenis. Por supuesto, yo era la tapada. Serena era la favorita. Todo el mundo hablaba de Serena.”
El camino hacia su primer Grand Slam: "Recuerdo que el público me animó mucho para ganar"
Kerber subrayó la importancia de su mentalidad durante el torneo y cómo cada partido fue construyendo su confianza. “No quería solo jugar un buen partido y divertirme ahí fuera. Estaba realmente preparada para salir y ganar el partido, porque no sabes cuántas finales jugarás en tu carrera. Esta era la primera, y quería aprovechar la oportunidad y ganarla.” Su enfoque estuvo totalmente orientado a capitalizar la oportunidad histórica que tenía delante.
Hasta comienzos de 2016, Kerber había firmado varias buenas campañas en los grandes torneos. Alcanzó las semifinales del US Open en 2011 y de Wimbledon en 2012, y pasó cuatro temporadas consecutivas en el top 10. Aun así, necesitaba dar el siguiente paso para consolidarse como aspirante a los grandes títulos en años dominados por jugadoras como
Serena Williams, Maria Sharapova, Petra Kvitova, Li Na y Victoria Azarenka.
La alemana recordó cómo el público australiano desempeñó un papel decisivo en su rendimiento. “Me encanta la afición aquí en Australia. Me acompañaron durante las dos semanas, desde la primera ronda. Luego gané a Azarenka en los cuartos de final, a la que nunca había derrotado antes, y la vencí aquí”, comentó Kerber en referencia a los cuartos de final contra la entonces número 1 del mundo Victoria Azarenka. “Recuerdo que el público realmente me empujó a ganar ese partido. Y también en la final, escuché mucho a la afición y me llevó en volandas. Fue una noche perfecta para mí.”
Tras consolidar su nivel a lo largo del torneo, Kerber alcanzó su primera final de Grand Slam ante
Serena Williams, campeona de 21 majors hasta ese momento (incluidos cinco Australian Open) y ganadora de tres Grand Slams el año anterior. Enfrentarse a una Serena dominante no la intimidó.
En la final, Kerber tuvo que superar momentos críticos, incluidos peloteos largos y oportunidades de cierre perdidas. “Estaba muy nerviosa. No pueden imaginar lo nerviosa que estaba al sacar. Todos saben que mi saque no era el mejor”, dijo Kerber. “De hecho, me alegré mucho cuando estaba 5-4 en el tercer set y Serena sacaba. Sabía que solo tenía que restar dentro y luchar cada punto.”
Este título no fue solo una victoria individual, sino también un punto de inflexión que consolidó su posición en el tenis mundial. La combinación de recursos técnicos y fortaleza mental que mostró Kerber en Melbourne 2016 sentó las bases de éxitos posteriores, incluido su ascenso al número 1 del mundo. “Cuando falló la volea, me pasó de todo por la cabeza. Ganar tu primer Grand Slam, especialmente aquí en Australia, que adoro. He pasado mis cumpleaños aquí tantas veces. Siempre se sintió como en casa.”
Ascenso al número 1 del mundo: "Tenía mucha confianza ese año"
Tras su éxito en Australia, Kerber continuó su carrera con resultados sobresalientes que culminaron con su ascenso al número 1 del mundo en 2016. La alemana describió la experiencia como única, destacando la presión y el valor de sus logros. “Fue increíble. Terminar el año como número uno fue aún más especial para mí.
"Me convertí en número uno después de ganar el US Open, y estuve muy estresada durante ese torneo”, dijo la ex número 1 del mundo. “Después de cada partido, la prensa me preguntaba si una victoria más me llevaría al número uno. Estaba muy estresada. Pero hice ambas cosas a la vez. Gané mi segundo Grand Slam y alcancé el número uno.”
El logro le dio una sensación de validación y confianza. “Se sintió muy bien porque me lo gané. A veces juegas bien y otras jugadoras pierden puntos y te conviertes en número uno. Esto fue diferente. Lo tomé por mí misma. Estaba muy orgullosa. Ese año tenía muchísima confianza.”
Kerber también destacó su rendimiento en Wimbledon 2016 y en los Juegos Olímpicos, donde ganó la medalla de plata. “También gané la medalla de plata, y alcancé la final de Wimbledon, de la que nadie habla porque la perdí. Pero la jugué.”
La alemana concluyó su carrera en 2024 con tres títulos de Grand Slam (Australian Open, US Open 2016, Wimbledon 2018), un total de 14 trofeos y 18 finales adicionales disputadas. Su último torneo fueron los Juegos Olímpicos 2024, donde alcanzó los cuartos de final antes de caer ante la eventual campeona olímpica Zheng Qinwen en un partido en el que Kerber dejó escapar una ventaja de 4-1 en el tercer set.