Aryna Sabalenka ha inaugurado la nueva temporada como pretende continuar, derrotando a Marta Kostyuk en dos sets para conquistar la final del Brisbane International y revalidar el título camino del Australian Open, donde a diferencia del año pasado apunta a reivindicarse.
El año pasado estuvo casi intratable al ganar en Brisbane y llegar al Australian Open como favorita, y también a la final allí, pero Madison Keys tenía otros planes y se proclamó campeona contra pronóstico. Esta vez ha hecho lo necesario al imponerse a Kostyuk por 6-4, 6-3.
Sabalenka ha ganado 13 de 14 partidos en Brisbane y tenía un cara a cara de 4-0 sobre Kostyuk antes del duelo, con poca simpatía entre ambas. Kostyuk, en particular, no da la mano a jugadoras procedentes de Rusia o Bielorrusia.
Llegó a distanciarse de su entonces gran amiga Paula Badosa porque esta se hizo íntima de Sabalenka, así que es un duelo marcado por la antipatía mutua, algo que quizá tampoco ayuda a la causa de Kostyuk, claramente superada aquí. Quizá encaró esta final con más confianza que nunca tras vencer a Anisimova, un incordio para Sabalenka por igualar su potencia, así como a Andreeva y Pegula.
Pero fue un monólogo de Sabalenka. Kostyuk perdió el saque de entrada, mala señal para su juego: con 40-30 en contra, y pese a salvarlo, acabó cediendo en el cuarto intento de Sabalenka. Kostyuk, eso sí, halló una primera vida al romper para 3-2 en el inicio y luego confirmar con autoridad para igualar. ¿Partido abierto?
No realmente, porque solo devolvió el set al saque y Sabalenka asestó el golpe definitivo, subiendo una marcha y cerrando la primera manga 6-4 con un break en los compases finales, después de que ambas encadenaran turnos de servicio demoledores tras la rotura, sin conceder un milímetro. Kostyuk dio una rendija y su rival la convirtió en una autopista para llevarse el set.
El segundo fue casi un calco, pero con mayor dominio de Sabalenka al buscar el partido. Volvió a romper con 2-0 para despegar y situarse 3-0. Pudo firmar un triunfo aún más contundente con una bola de break para 5-1, pero Kostyuk la salvó y quedó 4-2 abajo. Aun así, no logró inquietar los juegos al servicio de Sabalenka, un gran obstáculo para intentar la remontada. Se vio 5-2 y la sentencia parecía escrita. Aún sostuvo un turno más, pero Sabalenka no estaba para concesiones: cerró 6-3 y alzó el título. Es su 22º título WTA individual y una de sus mejores semanas en tiempo; Kostyuk puede marcharse con la cabeza alta.
Pero persiste un problema: puede vencer a top 10, pero no a las más grandes, a las que aún no consigue frenar, y mientras eso siga así, el gran salto quizá no llegue. Rumbo a Adelaida.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.