(VÍDEO) Gesto extraño en la red remata el triunfo de Reilly Opelka en Brisbane

ATP
martes, 06 enero 2026 en 7:00
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Reilly Opelka y Dane Sweeny convirtieron un rutinario estreno en Brisbane en uno de los momentos más peculiares del arranque de la temporada 2026. Lo que parecía una victoria estándar para el gigante estadounidense terminó con un gesto que se volvió viral al instante.
Opelka aterrizó en Brisbane con cuentas pendientes. Finalista el año pasado, derrotado en el duelo por el título por el número 1 del mundo, el checo Jiri Lehecka, abrió su campaña con autoridad. Su saque lo marcó todo, le permitió imponer el ritmo y acortar los peloteos. Frente a un jugador local ansioso por demostrarse, Opelka nunca dejó que el pulso se le escapara de las manos.
Los números respaldaron la superioridad visual. Opelka conectó 21 aces, ganó la mayoría de puntos con primer saque y no afrontó ni una sola bola de break. Sweeny, recién clasificado y número 183 del mundo, peleó con bravura, pero no encontró grietas. El estadounidense cerró el partido 6-3, 7-5, avanzando sin sobresaltos —al menos hasta que se jugó el último punto.
Cuando los jugadores caminaron hacia la red, el tono cambió de golpe. En lugar del apretón de manos de rutina, Sweeny apareció con una silla. El australiano se subió a ella, elevándose para mirar a Opelka a la misma altura. La diferencia de estatura —41 centímetros— se convirtió en el remate del chiste. Lo que pudo ser una derrota invisible se transformó en la imagen definitoria del partido.

Una silla que cambió la conversación

El gesto fue instantáneo, nítido e imposible de malinterpretar. Sweeny no protestaba por la derrota ni se burlaba de su rival. Reconocía la realidad con humor. Con 170 centímetros, sencillamente no puede mirar a los ojos a un oponente de 211 centímetros. En vez de ignorarlo, lo abrazó —literalmente— y la grada respondió al momento.
La risa se extendió por las tribunas mientras las cámaras corrían a captar la escena. La reacción de Opelka lo dijo todo. Sorprendido, divertido y distendido, aceptó el apretón sin tensión. En un deporte a menudo criticado por su rigidez, el instante se sintió refrescante. Fue espontáneo, inofensivo y genuinamente gracioso.
El clip se propagó rápidamente por las redes sociales, resonando mucho más allá de Brisbane. Los aficionados elogiaron la creatividad y el fair play. Los analistas subrayaron lo inusual de estos momentos en el tenis profesional. En segundos, Sweeny convirtió una derrota temprana en visibilidad global —algo que el ranking por sí solo no garantiza.
No era la primera vez que el tenis veía algo así. Más de una década atrás, en Bogotá, el israelí Dudi Sela usó célebremente una silla para felicitar a Ivo Karlovic, otro sacador de 211 centímetros, tras perder una final. Aquella imagen pasó al folclore del tenis, recordada mucho después de la ceremonia del trofeo. El gesto de Sweeny encaja a la perfección en esa misma tradición.

Opelka sigue adelante, Sweeny mira al frente

Bajo el humor quedó una actuación seria de Opelka. El estadounidense se mostró fino, confiado y físicamente apabullante. Su saque sigue siendo una de las armas más devastadoras del circuito, especialmente en las rápidas pistas australianas. Brisbane ha favorecido históricamente su juego, y este estreno reforzó su condición de candidato peligroso.
El siguiente rival de Opelka será el polaco Kamil Majchrzak en segunda ronda. El duelo medirá si el estadounidense puede sostener la consistencia más allá del dominio con el servicio. Para Opelka, este torneo no es solo preparación: es una oportunidad para ganar impulso de cara al Australian Open, donde cada año le acompañan las expectativas.
El camino de Sweeny se traslada ahora a Melbourne. El australiano disputará la fase previa del Australian Open a partir del 12.01.2026. Aunque su paso por Brisbane terminó pronto, se marcha con algo valioso: confianza, exposición y un momento que lo conectó con aficionados de todo el mundo.
Las temporadas son largas y las derrotas tempranas se olvidan rápido. Los momentos virales, no. Para Opelka, el triunfo lo mantiene en ruta. Para Sweeny, la silla aseguró que su nombre se recuerde —no por el marcador, sino por cómo gestionó la derrota.
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