Alexander Zverev protagonizó una diatriba plagada de exabruptos durante su semifinal ante Carlos Alcaraz, que seguía en juego el viernes en Melbourne.
Su rival había pedido un tiempo muerto por calambres, algo que sin duda irritó a Zverev, ya que no se puede solicitar un tiempo médico por calambres normalmente, así que quizá tenía motivos para molestarse. Alcaraz se llevó los dos primeros sets de su semifinal, pero el número 1 del mundo empezó a notar molestias en la pierna derecha y comenzó a estirar en el octavo.
Cerró el noveno en el Australian Open casi sin poder moverse y pidió un tiempo médico; el médico le trató la pierna derecha antes del décimo juego. Sin embargo, a Zverev no le gustó y empezó a soltar improperios al supervisor, expresando su frustración. Según el reglamento, no se puede tratar un calambre como una lesión, por lo que en realidad el tratamiento a Alcaraz no debería haberse producido.
Aun así, Zverev se llevó el tercer set a partir de ahí, intentando llevarle la iniciativa al español.