Los tenistas Zverev y Tsitsipas se enfrentaron por decimotercera vez desde su primer partido en 2018, con Tsitsipas liderando el cara a cara por 8-4. En los octavos de final del Masters de París, Tsitsipas logró la victoria en dos sets, 7-6(2) y 6-4.
Este triunfo le valió la sexta plaza en las Finales ATP, a falta de sólo dos plazas para el torneo de final de año que reúne a los 8 mejores jugadores del año. Zverev también tuvo la oportunidad de asegurar su plaza, pero esta derrota le obliga a esperar los resultados en los próximos días.
A pesar de ello, "Sascha" sigue en una posición favorable para clasificarse, ya que ocupa el séptimo puesto y tiene prácticamente asegurada una plaza, a la espera de lo que hagan Holger Rune y Alex de Miñaur en París. En el electrizante partido entre Zverev y Tsitsipas, se produjo una hilarante situación al comienzo del encuentro, durante la habitual sesión de fotos.
En esta ocasión, se trataba de un niño, que prestó más atención a Tsitsipas, ignorando juguetonamente a Zverev. El alemán, ex número 2 del mundo, se acercó para poner la mano en el hombro del niño para la foto, pero éste se limitó a acercarse a Tsitsipas, ignorando juguetonamente a Zverev.
El griego avanzó a cuartos de final tras derrotar a Zverev y se enfrentó a Karen Khachanov, al que derrotó por 6-3 y 6-4. Con esta victoria se aseguró un puesto en semifinales. Con esta victoria se aseguró un puesto en semifinales, lo que supone su regreso a la final a cuatro de un torneo Masters 1000 después de seis meses, ya que su última aparición en esta fase fue en el Abierto de Roma, donde fue derrotado por el ruso Daniil Medvedev.
En semifinales se enfrentará al búlgaro Grigor Dimitrov, 17º del mundo. Esta semana ha eliminado a Lorenzo Musetti (22º), Daniil Medvedev (3º), Aleksander Bublik (33º) y Hubert Hurkacz (9º).
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.