Frances Tiafoe subrayó su resistencia en el
Miami Open, salvando bolas de partido para derrotar al vigente campeón Jakub Mensik en una batalla a tres sets, cerrando la victoria con un desempate por 13-11 en el decisivo. El estadounidense, que admitió haber recurrido a una mentalidad de “sin atajos” en los momentos clave, avanza a la cuarta ronda en Miami por quinta vez en su carrera.
El resultado prolonga un sólido inicio de temporada para Tiafoe, que mejora su registro a 14-6 en 2026, destacado por un subcampeonato en el Abierto de Acapulco. En
Miami, ya había superado a Arthur Cazaux en sets corridos antes de imponerse a Mensik por 7-6(4), 4-6, 7-6(13-11) en uno de los partidos más exigentes del torneo.
Más allá del marcador, destacó la forma de la victoria. Tiafoe fue llevado al límite por la potencia y solidez de Mensik, afrontando 22 aces e intercambios prolongados desde el fondo, pero se mantuvo sereno en los momentos decisivos, especialmente en un tiebreak del set final que se estiró hasta 24 puntos y exigió precisión sostenida bajo presión.
Su último triunfo lo deja a un paso de igualar ese resultado, con un cruce de cuarta ronda ante Terence Atmane como siguiente desafío. Es otra carrera profunda en un torneo donde Tiafoe ya ha tenido éxito, alcanzando los cuartos de final en 2019 con victorias sobre David Ferrer y David Goffin antes de caer ante Denis Shapovalov.
Sobrevivir a la potencia de Mensik y a un tiebreak de 24 puntos
El servicio de Mensik fue una amenaza constante durante todo el partido, con el defensor del título conectando 22 aces y marcando el ritmo en fases prolongadas. Tiafoe describió momentos en los que el nivel del checo era tan alto que, en la práctica, “te saca la raqueta de la mano”, especialmente en las pistas rápidas de Miami, donde los golpes planos se deslizan sobre la superficie.
El estadounidense se vio obligado repetidamente a defender, absorbiendo presión mientras esperaba oportunidades para alargar los peloteos. En lugar de igualar potencia con potencia, ajustó priorizando la consistencia y la paciencia, lo que le permitió seguir competitivo incluso cuando Mensik controlaba el tempo.
“Puede tener rachas en las que juega extremadamente bien, donde en cierto modo te saca la raqueta de la mano”, dijo el estadounidense a Tennis Channel. “Juega como un Berdych de hoy en día: plano por ambos lados, atravesando la pista, y aquí la bola se desliza. Así que puede ser realmente duro por momentos.”
‘Sin atajos’: el cambio mental detrás del triunfo
La fase decisiva llegó en el tiebreak del set final, donde Tiafoe perdía 10-9 y se vio forzado a un peloteo de 25 golpes bajo máxima presión. En lugar de precipitarse, se apoyó en la disciplina, repitiéndose el mantra de “sin atajos” para evitar decisiones de bajo porcentaje y confiar en su resistencia en los intercambios largos.
Esta compostura refleja un cambio más amplio en su juego. Tiafoe reconoció que partidos similares podrían habérsele escapado en temporadas anteriores, pero atribuyó a su trabajo de pretemporada la mejora en su capacidad para mantenerse presente y sereno en momentos inciertos. “Solo me repetía que soy más duro que él”, añadió Big-Foe. “Si nos subimos a esta cinta, yo no voy a ser el primero en caer. Me seguí diciendo: sin atajos. Si él se la juega y pega un ganador limpio, puedo vivir con ello. Pero yo estaba listo para seguir.”
“Esa fue la gratificación retrasada que buscaba. Ese partido no lo ganaba el año pasado. Mantenerme fuerte y presente en momentos inciertos: eso es lo más importante que me llevo de todo el trabajo que hice.”
Hito, inercia y próximo desafío
La victoria también supuso el triunfo número 250 de Tiafoe en el ATP Tour, reforzando su posición entre los jugadores con más experiencia del circuito. Aunque el hito refleja consistencia, su enfoque sigue puesto en progresar, con objetivos inmediatos ligados a llegar más lejos en los grandes eventos y ambiciones a largo plazo aún mayores.
Ahora le espera el zurdo francés Terence Atmane, un oponente de perfil distinto que pondrá a prueba la adaptabilidad de Tiafoe. Con un lugar en los cuartos de final en juego, el estadounidense buscará apoyarse tanto en su fortaleza física como en la claridad mental que resultó decisiva ante Mensik. “250 son muchas victorias. Quiero seguir—llegar a 300 muy pronto. Cuando termine, me encantaría estar cerca de 500. Es una cifra grande, así que de verdad tengo que agachar la cabeza los próximos años.”