Marco Panichi es una de las figuras más influyentes en la preparación física del tenis moderno. Durante siete temporadas fue una pieza clave del equipo de
Novak Djokovic, acompañándolo en algunos de los periodos más exigentes y exitosos de su carrera. Posteriormente se incorporó al entorno de
Jannik Sinner en una fase delicada, marcada por el caso del clostebol y una compleja gestión del calendario competitivo, permaneciendo en ese rol hasta la víspera del último Wimbledon.
Antes de trabajar con dos de los nombres más destacados del tenis contemporáneo, Panichi ya había dejado huella con jugadores como Fabio Fognini y Francesca Schiavone, además de colaborar con otros profesionales de los circuitos ATP y WTA.
El preparador físico compartió algunas impresiones en una entrevista con
La Reppublica, sobre las exigencias actuales de la preparación física en el tenis, afirmando que Sinner y Djokovic son los “más preparados físicamente” del circuito masculino, y elogiando también el circuito femenino, señalando que “las piernas de Swiatek son las mejores del tour.”
Actualmente, Panichi reside en Montecarlo, donde supervisa la recuperación de Holger Rune tras la rotura del tendón de Aquiles, uno de los desafíos físicos más serios para un tenista profesional. Al mismo tiempo, participa en el proyecto PL Management, centrado en desarrollar jóvenes talentos italianos e internacionales desde el Forum Sport Center de Roma, con una visión a largo plazo basada en una formación integral.
Entrenar sin repetición
Panichi ha estado presente en algunas de las etapas más exigentes del tenis moderno, desde la conocida obsesión de Djokovic por la preparación hasta el ascenso de Sinner como aspirante a Grand Slam. Preguntado por cómo acompaña a los jugadores en estos procesos, descarta la monotonía. Para él, la repetición por sí sola conduce al estancamiento, no a la excelencia.
Describe el trabajo diario como esfuerzo unido a creatividad, introduciendo variaciones de forma gradual para mantener cuerpo y mente implicados. El gimnasio es solo un punto de partida, no un destino. Panichi cree que las rutinas deben evolucionar para reflejar las crecientes demandas físicas y emocionales que afrontan los mejores jugadores a lo largo de una temporada.
“Trabajar duro, cada día. Con imaginación, porque la repetición no funciona. Hay que cambiar cosas, poco a poco. Salir del gimnasio, convertir la rutina en un juego. Hacer un poco de todo: canoa, patinaje sobre hielo, equitación. Incluso bailar sobre las mesas o cantar karaoke, si hace falta.”
Panichi es prudente al tratar casos individuales. Las obligaciones contractuales le impiden abordar detalles, en particular sobre Sinner. Aun así, reconoce que los métodos poco convencionales pueden ayudar a los deportistas a gestionar las emociones en periodos de presión o incertidumbre.
“No puedo hablar de mi relación con Jannik por motivos contractuales. No daré nombres. Diré que, en general, ciertas improvisaciones pueden ayudar a algunos deportistas a aprender a gestionar sus emociones.”
Modelos físicos y márgenes en la élite
Al repasar su carrera reciente, Panichi señala un hito sorprendente: un periodo de suspensión de tres meses que resultó más provechoso que limitante. Lo define como una rara ventana para una colaboración enfocada y respetuosa, alejada del ritmo implacable de la competición. “Creo que puedo decir una cosa: los tres meses de su suspensión fueron uno de los mejores momentos de mi vida profesional. Trabajamos duro, nos divertimos siempre y compartimos muchas cosas con gran respeto.”
En la máxima competición, Panichi recalca que la ventaja siempre es temporal. Los jugadores de la cima del ranking saben que el progreso del resto no se detiene. Mantener la posición exige compromiso diario, físico y mental, sin margen para la complacencia. “Tienen una ventaja, pero saben que para seguir arriba no pueden desconectar ni un solo día. Porque los demás también progresan. Siempre hay que estar al máximo, física y mentalmente. No es fácil.”
Cuando se le pide identificar a los mejores deportistas con los que ha trabajado, Panichi recurre a sus orígenes en el atletismo, donde ganó dos títulos italianos de salto de longitud con una marca personal de 7,42 metros. Su referencia es el equilibrio, no los extremos. “Un tenista debe ser como un buen decatleta, ni demasiado resistente ni demasiado explosivo. Algo intermedio”, dijo. “Novak y Jannik son los más preparados físicamente. En términos atléticos, Fognini fue impresionante. Como Rune: es imposible ganarle con una dejada. Jasmine Paolini es un placer verla, tiene una fuerza increíble. Las piernas de Iga Swiatek son las mejores del tour. Emma Navarro también tiene un gran potencial.”