Jack Draper continúa consolidándose como uno de los nombres emergentes más sólidos del circuito ATP. El británico avanzó a los cuartos de final del Madrid Open tras derrotar con autoridad a Tommy Paul por 6-2, 6-2, logrando así su cuarta clasificación a esta instancia en un torneo Masters 1000, aunque por primera vez sobre tierra batida.
En conferencia de prensa, Draper fue consultado sobre una reflexión reciente de Carlos Alcaraz, expresada en un documental sobre su vida, donde el español confesaba que a veces duda de si está dispuesto a realizar los sacrificios necesarios para convertirse en uno de los grandes de todos los tiempos. La pregunta giró en torno a si Draper se ha sentido de forma similar durante su carrera.
“Dudo de mí mismo todos los días. ¿Puedo seguir?”, respondió el número 1 británico con notable honestidad. “No se puede negar que en cualquier deporte profesional —y especialmente en el tenis— todo es implacable. Competimos constantemente, estamos lejos de nuestras familias y sacrificamos nuestras vidas. Si te tomas este deporte en serio, si das todo cada día, es realmente duro”.
Draper, actual número 6 del mundo, es el jugador mejor clasificado entre los ocho finalistas del torneo madrileño, y su próximo desafío será ante Matteo Arnaldi, una de las revelaciones del certamen tras eliminar a Novak Djokovic y Frances Tiafoe. Esta actuación refuerza el ascenso del británico, que viene de conquistar su primer título de Masters 1000 en Indian Wells, donde eliminó precisamente a Alcaraz en semifinales.
Pese a los retos, Draper mantiene una visión balanceada y realista de su carrera. “Si quieres ser grande, tienes que hacer estos sacrificios. Pero también hay que poner las cosas en perspectiva. Hay trabajos mucho más duros ahí fuera. Yo hago un deporte que amo, viajo con gente increíble y gano buen dinero. Sí, es extremadamente exigente a nivel físico y mental, pero en cierto modo lo disfruto”.
El joven de 23 años ha debido lidiar con lesiones recurrentes desde sus inicios profesionales, lo cual genera incertidumbre respecto a la duración de su trayectoria. No obstante, Draper prefiere concentrarse en el presente: “No sé cuánto tiempo jugaré. Puede que no llegue a los 30. Pero quiero sacar el máximo partido a mi carrera y desarrollar todo mi potencial. Sé que para eso tengo que darlo todo”.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.