Yulia Putintseva eliminó a Zeynep Sonmez en la sesión nocturna del
Open de Australia, remontando tras ceder el segundo set para imponerse por 6-3, 6-7, 6-3 y avanzar a octavos, pero fue su celebración final la que levantó ampollas.
Sonmez firmaba la mejor racha de su carrera y contaba con un público partidista para respaldarla, pero eso jugó en su contra cuando Putintseva se tomó un momento para
llevarse la mano a la oreja mirando a la grada en cuanto selló el triunfo.
Jugadora que no rehúye el papel de villana, Putintseva fue un paso más allá y, entre abucheos que superaban a los aplausos, decidió ponerse a bailar al son de los silbidos. Pero, como explicó después en rueda de prensa, lo hizo por un motivo y señaló a la grada por su falta de respeto. Dijo que tosían entre sus saques y que gritaban y, en su opinión, tenía derecho a encenderlos.
“Siempre hay alguien a favor y alguien al que animar. Eso es lo bonito del deporte. Pero hoy creo que hubo muchos momentos de falta de respeto, cuando gritaban entre mi primer y segundo saque. Gritaban ni siquiera muy fuerte, solo para hacerme cometer un error”, dijo en la conferencia posterior al partido.
“En el juego creo que estaba 4-3, era un punto importante, abrí muy bien la pista, tomé mi derecha, y un tipo empezó a toser justo en mi golpe. Y pensé: ‘Vale, ahora no voy a perder’. De verdad.
Estaba lista para aguantarlo todo. Estaba lista para luchar hasta morir ahí. ¿Qué puedo hacer? Algunas personas tienen educación de tenis y otras no.”