La tenista española
Marina Bassols Ribera ha denunciado en redes sociales los abusos que recibió tras perder su partido más reciente. La jugadora de 26 años compartió en sus historias de Instagram una serie de mensajes enviados por un usuario desde una cuenta falsa, incluidas amenazas de muerte explícitas después de su derrota en la fase previa de
Bogotá.
Bassols, actualmente fuera del top 200 pero ex número 105 del mundo, había competido recientemente en el circuito WTA 250 en Colombia tras una serie de resultados en torneos ITF y WTA 125. Su derrota desató una oleada de mensajes que pronto pasaron de los insultos a las amenazas directas.
Los mensajes, traducidos del español, incluían referencias a violencia, seguimiento de su ubicación e intención explícita de hacerle daño. Responden a un patrón cada vez más denunciado en el tenis profesional, especialmente entre jugadoras que compiten fuera del foco principal del circuito.
Bassols también señaló que la situación no se limitó a un único intercambio, sino que siguió intensificándose con el tiempo, evidenciando un problema recurrente para las jugadoras expuestas a abusos en línea tras los resultados de sus partidos.
Un patrón vinculado a las apuestas y a la menor exposición
Los mensajes dirigidos a Bassols reflejan un patrón identificado por múltiples jugadoras en las últimas temporadas, en el que las derrotas —especialmente en fases previas o torneos de menor categoría— provocan reacciones inmediatas desde cuentas anónimas. Estas cuentas suelen estar asociadas a apostantes frustrados por resultados inesperados, una dinámica que ha crecido con la expansión de los mercados de apuestas en directo en el tenis.
Las jugadoras que compiten en torneos WTA 125 o ITF tienden a ser más vulnerables debido a su menor visibilidad mediática y a la falta de mecanismos de protección. Bassols, que conquistó dos títulos WTA 125 en 2023 e hizo su debut en un cuadro principal de Grand Slam en el US Open 2024, encaja en el perfil de una jugadora que alterna distintos niveles competitivos, donde esta exposición es frecuente.
El lenguaje utilizado en los mensajes que recibió refleja la escalada habitual en estos casos, pasando de los insultos a las amenazas en muy poco tiempo.
“Contrata un buen seguro de vida y un buen abogado porque te mataré cuando llegues a casa.”
“Estás muerta!!! Cuidado por dónde pisas.”
“He pagado a un cartel para que te maten.”
“Eres una p***.”
Casos similares en todo el circuito WTA
El caso de Bassols se alinea con una serie de incidentes documentados en las últimas temporadas que implican abusos directos tras los resultados de los partidos. Durante el US Open 2024, Caroline Garcia compartió públicamente capturas de pantalla de mensajes recibidos tras una derrota, con insultos ligados a pérdidas en apuestas y ataques personales. Describió el volumen de abusos como “tóxico” y pidió una moderación más firme, señalando que las jugadoras están expuestas de forma rutinaria a estos mensajes inmediatamente después de los partidos.
Katie Boulter también abordó el problema en 2024, explicando que los mensajes abusivos se habían convertido en una constante en su experiencia en el circuito. Identificó a los apostantes como la principal fuente, afirmando que los mensajes suelen llegar “en cuestión de segundos” tras finalizar un partido y con frecuencia incluyen amenazas o lenguaje agresivo vinculado a apuestas perdidas.
Otras jugadoras que compiten en torneos ITF y WTA 125 han informado de patrones similares, especialmente en partidos con alta actividad de apuestas pese a los rankings más bajos. La consistencia de estos incidentes en distintos torneos y niveles sugiere un problema estructural ligado a la integración del deporte con los mercados de apuestas en tiempo real.
Bassols añadió que el acoso no se detuvo tras los primeros mensajes, lo que apunta a un patrón sostenido y no a un incidente aislado.
“La situación continúa… y peor.”