“Sigo teniendo esa fe dentro de mí”: Paula Badosa mantiene su ambición de Grand Slam pese a las dificultades

WTA
viernes, 27 marzo 2026 en 21:00
Badosa estirándose al máximo
Paula Badosa sigue orientando su carrera hacia un objetivo claro: volver a la élite del deporte y competir por títulos de Grand Slam. Pese a su actual ranking fuera del top 100, la ex número 2 del mundo sostiene que su ambición a largo plazo permanece intacta, enmarcando sus dificultades presentes como parte de un proceso más amplio y no como un cambio de expectativas.
Esa convicción contrasta con sus últimos resultados. Badosa acumula un balance de 7–8 en lo que va de la temporada 2026, con su única racha consistente en el WTA 125 Austin Open, donde encadenó tres victorias para alcanzar las semifinales antes de caer ante Bianca Andreescu. Fuera de ese tramo, no ha conseguido construir una inercia sostenida.
Su temprana eliminación en el Miami Open, donde perdió en segunda ronda frente a Iva Jovic, reflejó aún más esa inestabilidad. El resultado la deja en el puesto número 100, con una proyección de descenso al 113, una posición determinada no solo por los resultados sino por la limitada continuidad en su calendario y su rendimiento en torneos consecutivos.
El contexto más amplio de su carrera explica esa fluctuación. Tras alcanzar el número 2 del mundo en 2022, Badosa cayó al 140 en 2024 antes de reconstruirse hasta el top 10 en 2025. Sin embargo, una fractura por estrés en la espalda diagnosticada en 2023, unida a problemas físicos recurrentes —incluido un reciente contratiempo en el muslo en Miami—, le ha impedido sostener rachas largas, forzando múltiples retiros a lo largo de su trayectoria.

La batalla mental pesa más que la competencia externa

El propio análisis de Badosa sitúa el acento en el conflicto interno antes que en la oposición externa. Aunque sigue reconociendo el nivel de sus rivales, describió su etapa actual como definida principalmente por una lucha mental, estrechamente ligada a la incertidumbre sobre su estado físico.
Esas dudas, explicó, no son abstractas, sino que se relacionan directamente con su historial reciente de lesiones y la posibilidad de recaer tras periodos largos de entrenamiento. La acumulación de esos pensamientos ha empezado a afectarla durante los partidos, donde la toma de decisiones y la ejecución se vuelven más frágiles.
“Tengo mucho respeto por mis rivales, pero creo que estoy luchando más conmigo misma, por cosas internas”, dijo Badosa en una entrevista con El Larguero. “Miedos, pensamientos como ‘¿y si no consigo esto?’ o ‘¿y si nunca vuelvo a donde quería estar?’ o ‘¿y si me lesiono otra vez?’ Son muchos pensamientos que me pasan por la cabeza, incluso en competición, cuando no deberían estar ahí.”
También reconoció que esa dinámica interna está ahora desequilibrada, con patrones negativos más dominantes pese al trabajo continuo con su equipo. “Es complicado. Ahora mismo, la voz negativa gana más veces de las que me gustaría. Es una batalla constante entre esas dos voces internas. Lo trabajo a diario con especialistas y con mi equipo, pero mucho depende de mí.”

Desconexión entre el entrenamiento y los partidos

Un punto central en la etapa actual de Badosa es la brecha entre su nivel en la práctica y su rendimiento en competición. Según su propia evaluación, su tenis se mantiene a gran nivel en los entrenamientos, pero ese estándar ha sido difícil de reproducir bajo la presión del partido.
Esta desconexión se ha traducido en resultados irregulares, en especial en situaciones que exigen claridad mental sostenida. La consecuencia ha sido una menor capacidad para encadenar victorias, con impacto directo en su ranking y un acceso más limitado a torneos de mayor categoría.
“Cuando estoy bien mentalmente, todo fluye. Pero cuando entro en esa dinámica negativa, mi tenis vale la mitad: más errores, más tensión, me muevo más lenta. Siento que veo todo más tarde”, dijo la ex número 2 del mundo. “Cuando estoy en esa dinámica, mi tenis baja mucho. Más fallos, más tensión. Lo que más me afecta es que me muevo mucho más lenta. Siento que veo todo mucho más tarde.”
Al mismo tiempo, Badosa señaló que su nivel en los entrenamientos refuerza la sensación de que el problema no es puramente técnico, lo que añade otra capa de frustración cuando los resultados no reflejan ese trabajo. “En los entrenamientos, el nivel es muy diferente. Muy, muy diferente. Y eso me frustra más, porque lo veo y luego me veo compitiendo, y es cuando entro en una batalla mental complicada.”

La ambición de Grand Slam sigue en el centro de su perspectiva

Pese a la etapa actual, Badosa sigue encuadrando su carrera en competir al más alto nivel, con la búsqueda de grandes títulos como referencia central. Tras haber vivido cerca de la cima del ranking, sus expectativas siguen alineadas con regresar a esa posición.
Su motivación, explicó, está directamente ligada a competir en los torneos más importantes y medirse a las mejores jugadoras del mundo, más que a simplemente estar en el circuito. “Sigo teniendo dentro de mí la creencia de que puede pasar”, dijo la ex campeona de Indian Wells. “Sigo creyendo que puedo volver a donde estaba, compitiendo con las mejores del mundo. Eso es lo que me hace feliz.”
También admitió que su estado emocional actual está estrechamente vinculado a ese contexto competitivo, donde estar fuera de esos escenarios impacta más allá de los resultados. “Ahora mismo no estoy en mi mejor momento emocional, porque estar donde estoy no me hace feliz. Amo el tenis, pero lo que más disfruto es competir en los torneos más grandes, contra las mejores jugadoras.”
Mirando adelante, la gira de tierra batida representa la próxima oportunidad para recuperar confianza y estabilidad física. Sus próximos compromisos incluyen la fase previa del Charleston Open, así como el Rouen Open (donde recibió una wild card).
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