Ha llegado el momento de la final del WTA 1000
Qatar Open con dos nombres que no partían entre las favoritas, pero que merecen con creces disputar el título. La joven de 19 años
Victoria Mboko buscará su segundo WTA 1000 ante la experimentada
Karolina Muchova, la jugadora con mejor porcentaje de victorias entre aquellas que aún no han levantado un trofeo de esta categoría.
Un duelo interesante entre dos tenistas que aprovecharon la temprana eliminación de grandes nombres, como Aryna Sabalenka, Jessica Pegula o Madison Keys, además de las múltiples sorpresas que vimos en
Doha, incluidas las caídas prematuras de jugadoras como Jasmine Paolini, Iga Swiatek o la defensora del título Amanda Anisimova.
Muchova buscará su primer WTA 1000 y Mboko irá por el segundo de su carrera. Dos jugadoras que no rehúyen los puntos largos y que han mostrado paciencia en la construcción de los peloteos; puede ser un duelo especialmente interesante entre dos estilos —y dos historias— en busca de la gloria en el primer WTA 1000 de la temporada.
Muchova apunta a su primer WTA 1000
La ex número 8 del mundo es un nombre de respeto en el Tour, dueña de un talento excepcional y de un estilo de juego que siempre ofrece espectáculo, posiblemente una de las jugadoras con mayor variedad en su repertorio, gracias a un sólido juego de fondo, precisión para ejecutar cortados y dejadas de forma constante, un servicio fiable y uno de los mejores juegos de red del circuito.
Sin embargo, Muchova se ha quedado corta en cuanto a títulos: solo uno, en el Korea Open 2019, y cinco finales perdidas, incluida la de Roland Garros 2023 y dos finales de WTA 1000. Esta semana la checa derrotó a rivales de renombre como Anna Kalinskaya y Maria Sakkari, aunque aún no se ha medido con ninguna top-25 en este torneo.
En cualquier caso, su victoria en semifinales ante la ex número 3 del mundo Sakkari —remontando un set y un break— fue una muestra de mantener la calma en los momentos difíciles, algo que su amplia experiencia en fases finales le ha ayudado a gestionar. “Intenté jugar un poco más agresiva, diría”, señaló Muchova en su entrevista a pie de pista. “Intenté variar más. Quise ir más a por las devoluciones, buscar más las líneas. Creo que dio resultado porque así no jugamos peloteos tan largos, que es donde ella se siente fuerte, y pude conseguir puntos más rápidos de mi lado.”
La jugadora de 29 años tendrá una oportunidad en su tercera final de WTA 1000, en la que la experiencia estará de su lado. La checa ha lidiado con lesiones a lo largo de su carrera, pero ha demostrado que, cuando está en forma, puede ser un verdadero reto para cualquiera y una candidata legítima a los grandes títulos.
Ante Mboko espera una batalla dura, frente a la sensación adolescente del circuito, que ya llega con un WTA 1000 en su palmarés. “La veo aquí y está jugando increíble. La conozco desde el año pasado, probablemente todas nosotras, tuvo este boom. Creo que es una atleta increíble y muy fuerte. Así que, seguro, va a ser una batalla muy dura.”
Mboko busca su segundo WTA 1000
Hace un año pocos habrían anticipado la rápida irrupción de Victoria Mboko, que todavía jugaba torneos ITF y por estas fechas ni siquiera había entrado en el top-200. Un año después, ya tiene asegurada su plaza en el top-10. La canadiense se instala en su segunda final de WTA 1000, tras una actuación sencillamente notable en Doha, en la que derrotó a dos rivales del top-10: primero fue Mirra Andreeva en octavos —vengándose de la final de Adelaida de hace unas semanas— y luego Elena Rybakina, número 3 del mundo y reciente campeona del Abierto de Australia.
Ya en semifinales se encontró con la dos veces subcampeona en Doha Jelena Ostapenko, una de las jugadoras que mejor se adaptan a las condiciones en Doha, ideales para imponer su explosivo golpe de derecha. Sin embargo, Mboko no se amilanó y despachó a Ostapenko en sets corridos, mostrando de nuevo sus grandes armas: un servicio imponente y su solidez desde el fondo, especialmente para crear cambios de ángulo y la agresividad de su revés.
La canadiense puede cambiar ritmos con mucha rapidez y se siente cómoda frente a grandes pegadoras, como Rybakina y Ostapenko. Con 19 años y un futuro brillante por delante, ni la propia Mboko termina de creer que el éxito haya llegado tan pronto. “Es un poco una locura”, dijo Mboko tras vencer a ‘Penko’. “Nunca esperé que algo así me ocurriera tan rápido. He ido día a día, torneo a torneo. En cada torneo en el que entro, quiero hacerlo bien. Realmente no me pongo tantas expectativas.”
“No es que cuando entro a un torneo vaya a decir que lo voy a ganar, pero siempre quieres dar lo mejor”, añadió la adolescente. “Creo que esto llegó relativamente rápido, pero es una buena sensación. Es bonito verlo, tener ese hito, ver ese número. Así que, sí, estoy bastante contenta con eso.”