Jessica Pegula llega al Miami Open en suelo estadounidense, en un lugar donde reside y donde espera reencontrarse con su mejor versión, al admitir que aún mantiene la convicción de poder derrotar a las grandes figuras.
Sabalenka es la número 1 del mundo desde octubre de 2024, tras haberlo sido también por un breve periodo en 2023, mientras que Rybakina alcanzó esta semana el número 2 del ranking WTA. Esta última, en particular, ha sido la que más ha ganado y lidera la WTA Race, lo que la señala quizá como la mejor jugadora del mundo en lo que va de año.
Pero Pegula ha sido probablemente la más en forma fuera de esos grandes nombres, ya que ganó Dubái en febrero y desde hace tiempo es una de las mejores del circuito por su regularidad. La estadounidense se ha medido repetidamente a Sabalenka y Rybakina en los últimos meses, aunque a menudo ha caído.
Sobre todo ante Rybakina últimamente, en las WTA Finals, el Australian Open e Indian Wells, y frente a Sabalenka perdió en el Miami Open en la final hace doce meses.
Hablando
antes de Miami, cree que está a una adaptación de poner en apuros a esos grandes nombres. “Creo que muchos de los partidos que he perdido, ya sabes, los grandes, han sido más o menos contra ellas o contra Coco [Gauff]”, dijo Pegula.
“He hecho un muy buen trabajo mejorando mi juego y entendiendo lo que necesito hacer.
“Creo que he estado jugando un poco más agresiva. Creo que he estado sacando mucho mejor. Siempre trabajando en mi desplazamiento y encontrando diferentes estrategias y patrones que creo que funcionarán bien contra ellas.
“Pero ellas están jugando un tenis increíble, increíble, y creo que con razón ahora mismo son las dos mejores del mundo, por sus resultados y por los partidos que han ido alternando en los grandes torneos y en las finales.”
Jessica Pegula saluda al público.
Pegula mantiene la fe para incomodar a las grandes
Pegula, no obstante, aseguró que tiene una fuerte convicción de que puede seguir incomodando a las mejores y recordó que ya las ha vencido a ambas, por lo que no es ningún tabú.
“Ya les he ganado, así que no es que sienta que sea imposible, pero sí siento que están jugando un tenis realmente bueno y son las rivales a batir.
“Poder creer en ese tipo de cosas cuando juego contra ellas en los momentos grandes y en los puntos importantes es, en cierto modo, la diferencia. Pero he estado ahí, muy cerca.
“Es duro. Son chicas altas, fuertes, con grandes saques, y a veces es un poco frustrante para alguien que no es tan alta. Pero sigo pensando que hay muchas cosas que puedo hacer muy bien y seguir mejorando para continuar presionándolas.”