Coco Gauff avanzó a la final del
Miami Open con un contundente 6-1, 6-1 sobre Karolina Muchova, coronando una semana que empezó con dudas y se transformó en una de las rachas más consistentes de su temporada. La estadounidense, actualmente No. 4 del mundo, firmó su actuación más completa del torneo en un momento crucial.
El resultado aseguró el pase de Gauff a su sexta final de WTA 1000 y supuso su primera presencia en una final de
Miami, un torneo que desde hace tiempo considera de gran significado personal. Con 22 años, también se convirtió en la estadounidense más joven en alcanzar la final en Miami desde Serena Williams en 2003.
Su avance por el cuadro se ha definido por el contraste. Mientras que en rondas anteriores necesitó largas batallas a tres sets, la semifinal ante Muchova se resolvió en poco más de una hora, con Gauff ganando 12 de los últimos 13 juegos tras ceder un quiebre inicial.
Ese dominio en la recta final refleja un cambio más amplio tras Indian Wells, donde las molestias físicas la habían dejado en duda para competir en Miami. Dos semanas después, se encuentra a una victoria del título, con Aryna Sabalenka o Elena Rybakina esperando en la final.
La gorra se convierte en símbolo de impulso durante la campaña en Miami
Más allá de los resultados, un detalle inesperado ha marcado la trayectoria de Gauff en Miami: su decisión de llevar gorra durante todo el torneo, un cambio respecto a su imagen habitual en pista. Lo que empezó como una elección práctica pronto se volvió constante a medida que llegaban las victorias.
Gauff admitió que la decisión tenía poca base estratégica y surgió de la rutina y las circunstancias. Tras usar la gorra en los entrenamientos, la mantuvo en la competición y decidió no cambiar después de ganar su debut. “Ni siquiera lo sé, porque en realidad no me gusta en absoluto”, dijo la No. 3 del mundo a
Tennis Channel. “Empecé a ponérmela porque ese día no me apetecía arreglarme el pelo. Luego la mantuve, y gané mi primera ronda, así que sentí que tenía que seguir con ello.”
El detalle ha cobrado relevancia por la consistencia de sus actuaciones desde entonces. Pese a sus reservas sobre la estética y la practicidad, Gauff mantuvo la rutina durante el torneo, incluso señalando la limitación de contar con una sola. “Lo loco es que literalmente tengo una sola gorra, así que la he estado lavando todos los días porque New Balance nunca pensó en enviarme gorras. Les dije que dejaran de enviarme gorras. Pero creo que esta es de usar y listo.”
De las dudas por lesión a la claridad táctica en una semifinal dominante
La presencia de Gauff en la final llega tras un periodo de incertidumbre después de Indian Wells, donde las molestias físicas y una eliminación temprana la llevaron a considerar saltarse Miami. Su decisión de competir estuvo influida tanto por el estado físico como por la oportunidad de jugar en un entorno familiar.
Describió que entró al torneo con expectativas ajustadas, centrada inicialmente en recuperar el disfrute más que en los resultados. Ese cambio de enfoque resultó clave mientras sorteaba una serie de exigentes partidos a inicios de la semana. “Pensé que no iba a jugar este torneo. Luego me desperté un día y sentí que debía intentarlo si estaba sana. Si había un torneo para ayudarme a recuperar la alegría y el ritmo, sentí que sería este.”
Para la semifinal, ese planteamiento se tradujo en claridad en pista. Ante Muchova, Gauff ejecutó un plan más agresivo y controlado, evitando los altibajos que habían alargado sus partidos previos y limitando la capacidad de su rival para imponer los peloteos. “En Australia, después de ganar el primer set, sentí que jugué bien, pero ella no estaba jugando genial. Hoy tenía que mantenerme agresiva, sin tomar decisiones tontas, pero sin dejarla entrar en su ritmo.”
La confianza forjada en la adversidad marca el camino a la final
El recorrido de Gauff hacia la final estuvo definido por partidos a tres sets en las primeras rondas que la obligaron a ajustarse bajo presión. Esos duelos, lejos de cortar su impulso, le brindaron un marco para gestionar mejor los momentos clave a medida que avanzaba el torneo.
Ya en semifinales, convirtió esas lecciones en una actuación más controlada y contundente, especialmente al jugar con ventaja. “Creo que esos partidos a tres sets me dieron mucha confianza esta semana. Aprendí de cada uno. Estuve en una posición similar antes y hoy la manejé mejor.”