La letona Jelena Ostapenko considera que el uso de las líneas electrónicas ha restado emoción al tenis. Aunque la tecnología avanza a pasos agigantados en todas las disciplinas deportivas y muchas organizaciones la adoptan para reducir errores y polémicas, la campeona de Roland Garros 2017 cree que esa precisión ha quitado parte del encanto del juego.
El tenis ha sido uno de los deportes que más ha apostado por innovaciones como la llamada de línea automatizada, implementada recientemente para evitar fallos en las decisiones arbitrales. Sin embargo, Ostapenko sostiene que estas herramientas le han quitado dramatismo al espectáculo.
“Todavía se puede revisar”, comentó durante una rueda de prensa. “Pero ya no cambia la decisión. Ya no tiene la misma gracia”. La ex número cuatro del mundo también confesó que extraña el momento de tensión al pedir un desafío. “Sí, lo echo de menos”, reconoció. “Esa espera para ver si la bola cayó dentro o fuera era bastante estresante, pero también emocionante”.
Ostapenko participó recientemente en el WTA 500 de Charleston, donde en la modalidad individual cayó en los octavos de final frente a la local Danielle Collins, con un marcador de 7-5 y 6-3. Es el cuarto torneo consecutivo en el que la tenista báltica no logra avanzar a la ronda de cuartos en individuales.
Pese a sus tropiezos en solitario, Ostapenko continúa destacando en dobles. Junto a la australiana Erin Routliffe, logró avanzar a las semifinales del torneo tras superar con solvencia a la dupla conformada por Ekaterina Alexandrova y Zhang Shuai, por 7-5 y 6-3. En la próxima ronda, se medirán a las estadounidenses Hailey Baptiste y Caty McNally, quienes dejaron en el camino a Lyudmyla Kichenok y Sofia Kenin tras un reñido encuentro decidido en dos tiebreaks: 7-6, 7-6.