Ons Jabeur cree que se ha convertido en una mejor versión de sí misma jugando al tenis tras conseguir otro pase a la final de Wimbledon por segundo año consecutivo.
La actual número seis del mundo derrotó el jueves a la cabeza de serie número dos, Aryna Sabalenka, en la semifinal del tercer Grand Slam del año con un marcador de 6-7, 6-4 y 6-3. La victoria fue realmente especial, teniendo en cuenta que Jabeur tiene ahora la oportunidad de mejorar lo que hizo el año pasado, cuando sufrió una derrota en la final del torneo contra Elena Rybakina por 3-6, 6-2 y 6-2.
Tras el partido, Jabeur opinó que una versión más antigua de ella habría perdido el partido contra Sabalenka, y reveló que también había trabajado en su fortaleza mental en los últimos tiempos.
"Estoy muy orgullosa de mí misma, porque quizá mi antigua yo habría perdido el partido y me habría vuelto a casa", declaró. "Pero estoy contenta de haber seguido luchando y encontrando fuerzas. Estoy trabajando en mí misma como una loca. Soy muy dura conmigo mismo, intento mejorarlo todo", comentó.
"Siempre he creído en la mentalidad, en trabajar en ella. Eso es lo que he estado haciendo siempre, desde que tenía unos 10 años, porque sé que si no estás preparada físicamente, mentalmente siempre puedes ganar. Diría que siempre he creído. Pero a veces me preguntaba y dudaba si iba a suceder, si alguna vez iba a suceder. Estar en las últimas etapas, creo que te ayuda a creer más", añadió Jabeur.
"En mi caso, voy a aprender mucho no sólo de la final de Wimbledon, sino también de la del US Open, y dar lo mejor de mí. Quizá este año se trataba de intentarlo dos veces y hacerlo bien la tercera", concluyó.
Periodista y escritor en tenisaldia.es, donde tengo la suerte de trabajar junto a un extraordinario equipo de compañeros de diferentes lugares del mundo, y aprender cada día para ser mejor profesional. Como le dijo Apollo Creed a Rocky Balboa, 'No hay ningún mañana'. Desde que vi esa película intento aplicar esa frase como una valiosa lección de vida. Nacido y criado en las calles de Madrid, España, donde crecí viendo la pasión de Nadal, la elegancia de Federer y la determinación de Djokovic, y a los tres pelearse por ser el mejor tenista de la historia del tenis masculino, y a Serena Williams convertirse en una de las deportistas más grandes de todos los tiempos ¿qué más se necesita para amar este deporte?