Caroline Wozniacki ganó su primer partido de vuelta en el Open de Canadá antes de caer ante Marketa Vondrousova, pero su camino en el Cincinnati Open (Western & Southern Open) ha sido un poco más duro.
Wozniacki, ex número 1 del mundo, se enfrentó a Varvara Gracheva en lugar de Elina Svitolina, ya que esta última se retiró anoche antes de que los retrasos por la lluvia obligaran a la ex número 1 del mundo a regresar de todos modos al día siguiente.
La esperaba Gracheva, que recientemente desertó de Rusia y ahora juega para Francia y no había ganado un partido de individuales desde Wimbledon, donde alcanzó la segunda ronda.
Perdedora afortunada tras caer ante Cristina Bucsa, aprovechó su oportunidad para imponerse por 6-4 y 6-4 a la campeona del Open de Australia 2018, que acudirá al US Open como wildcard, por lo que supone un peligro para las grandes cabezas de serie en primera ronda.
El principal problema de Wozniacki llegó en los puntos de ruptura, ya que estuvo en 0 de 9, y para Gracheva, una ruptura a cada lado de cada set resultó ser la ganadora, ya que se impuso en poco más de una hora y media. Ahora se enfrentará a Daria Kasatkina, que se impuso a la local Peyton Stearns.
También han pasado ya hoy a la segunda ronda Petra Kvitova, Jelena Ostapenko, Martina Trevisan, Victoria Azarenka y Qinwen Zheng.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.