El inicio de los campeonatos en pista dura del US Open no ha podido ser mejor para la joven estrella Coco Gauff. No sólo consiguió tres victorias y alcanzó otra final, sino que también mostró un impresionante nivel de juego durante todo el torneo.
Como número 7 del mundo y tercera cabeza de serie, Gauff recibió un bye en la primera ronda. Se enfrentó a Haley Baptiste en octavos, a Belinda Bencic en cuartos y a Liudmila Samsonova en semifinales.
En cada partido, no cedió un set y sólo cedió su servicio dos veces contra Bencic, mientras que sumó un total de doce breaks, mostrando su actual estado de forma tanto en el servicio como en la devolución.
En el primer set contra la rusa, Gauff logró un tempranero break en el segundo juego, obteniendo una ventaja que Samsonova tuvo dificultades para contrarrestar ante la eficacia del saque de su rival. Samsonova, defensora del título en 2022, cometió más de 20 errores no forzados en el primer set, un factor crucial que permitió a Gauff llevarse la manga por 6-3.
En el segundo set, Samsonova mejoró su precisión, pero la estrella estadounidense subió su nivel y se mantuvo imperturbable. En el tercer juego, Gauff presionó a su rival y finalmente consiguió el break en su quinta oportunidad.
Aunque se enfrentó a tres puntos de ruptura en su contra en el siguiente juego, la tenista de 19 años logró aguantar y mantener su ventaja en 3-1.
Samsonova intentó hacerse con el control del partido, pero la excelente capacidad defensiva de Gauff y sus potentes saques en los momentos críticos la mantuvieron por delante. Con una actitud fantástica y animando constantemente al público local, Gauff desplegó un juego impecable y consiguió la victoria por 6-3 y 6-3.
En la final, Gauff se enfrentará a la sensación griega Maria Sakkari, que derrotó a su compatriota y compañera de dobles, Jessica Pegula, en la primera semifinal.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.