Elena Rybakina competirá la semana que viene en el Open de Canadá en Montreal, pero ¿cómo podría ser su camino hacia una posible victoria en el evento WTA 1000?
Rybakina, número 3 del mundo, ha tenido una temporada bastante fuerte hasta la fecha. Aunque todavía no ha podido conseguir una segunda victoria en un Grand Slam, la jugadora kazaja alcanzó la final del Open de Australia a principios de año, donde ganó el primer set antes de ser derrotada por Aryna Sabalenka.
Rybakina también ha ganado dos títulos WTA 1000 en el circuito esta temporada y espera sumar otro en el Abierto de Canadá. Pero, ¿a quién tendrá que enfrentarse para conseguirlo?
El posible camino de Rybakina hacia la victoria en Montreal
Según la plataforma de redes sociales Relevant Tennis, la jugadora de 25 años tendrá un bye en la primera ronda, antes de enfrentarse a Jennifer Brady o Jelena Ostapenko.
La tercera ronda podría incluir un cara a cara contra la ex número 1 del mundo Victoria Azarenka, a la que Rybakina derrotó en las semifinales del Abierto de Australia 2023. Las otras posibilidades son Sloane Stephens, Anhelina Kalinina o Magda Linette.
Si la jugadora de 24 años pasa a cuartos de final, podría enfrentarse a Daria Kasatkina, Caroline Garcia, Marie Bouzkova o Elise Mertens.
Si Rybakina pasa a semifinales, podría enfrentarse a Petra Kvitova, Liudmila Samsonova, Aryna Sabalenka o Belinda Bencic.
A continuación, la campeona de Wimbledon 2022 podría verse las caras en la final con la número 1 del mundo, Iga Swiatek, lo que sin duda sería apasionante. En su defecto, Rybakina podría enfrentarse a Coco Gauff, Jessica Pegula o Maria Sakkari.
Como tercera cabeza de serie del torneo, Rybakina tiene muchas posibilidades de llegar lejos y levantar el trofeo al final. Sin embargo, querrá evitar que se repita lo sucedido el año pasado en el Abierto de Canadá, donde cayó en segunda ronda contra Gauff, perdiendo en tres sets.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.