Cristina Bucsa y Sara Sorribes arrancaban su andadura en el dobles femenino habiendo ya sido ambas eliminadas en la prueba de individuales. La jugadora nacida en Moldavia alcanzó la segunda ronda después de vencer a Petra Martic pero cayó ante una sólida Leylah Fernandez en dos sets, mientras que la castellonense cayó en primera frente a Barbora Krejcikova, reciente campeona de Wimbledon y ganadora de Roland Garros en 2021.
Son las cabezas de serie número 8 y se enfrentaban a la pareja italiana formada por Lucia Bronzetti y Elisabetta Cocciaretto, segundo día del país después del que tienen con Sara Errani y Jasmine Paolini. Las españolas demostraron por qué eran favoritas y les endosaron un contundente 6-1 y 6-2.
Inicio arrollador de Bucsa y Sorribes
Las campeonas del Madrid Open empezaron como una apisonadora, ganando los nueve primeros puntos del encuentro de forma consecutiva. Fueron sacando adelante los juegos hasta ponerse 4-0 en el marcador, siendo el primer momento donde tuvieron realmente problemas para ganar un juego. Pero lo consiguieron y tuvieron dos oportunidades de cerrar el set con rosco al resto. Sin embargo, las italianas salvaron el orgullo pero Bucsa y Sorribes clavaron el 6-1 en la primera bola de set de la que dispusieron.
El segundo set empezó de la misma manera, con un break de inicio para la pareja española. Esta vez, las dificultades empezaron a llegar en el cuarto juego. Bronzetti y Cocciaretto lo aprovecharon para recuperar uno de las dos roturas y se acercaron hasta el 2-3. Pero Sorribes y Bucsa estaban decididas a dar por finiquitado el partido lo antes posible y no volvieron a ceder un solo juego antes de imponerse por 6-2 en la segunda manga. En octavos de final se enfrentarán a las ganadoras entre las argentinas María Lourdes Carlé y Nadia Podoroska y la pareja alemana que conforman Tamara Korpatsch y Tatjana Maria.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.