Alejandro Davidovich Fokina hizo vibrar a los aficionados del Masters de París, aunque no tanto por su tenis como por su rabia, al derrotar a Arthur Cazaux este miércoles en el Masters de París.
Molesto por los ruidosos vítores de los aficionados en las gradas, selló una victoria por 7-6(5) y 6-4 sobre el comodín francés y protagonizó una celebración nocturna. Lo hizo una o dos veces al burlarse de los aficionados franceses, ya que lo hizo tras ganar un punto de partido y después del apretón de manos posterior al partido. Volvió al centro de la pista para dar otro gusto a los aficionados antes de gritar Vamos.
Ni que decir tiene que esta celebración no les hizo mucha gracia y se dedicaron a abuchearle. Fue su segunda victoria consecutiva sobre un francés, ya que se deshizo de Valentin Royer. El próximo rival no es un francés, sino el defensor del título, Alexander Zverev.
Bonne nuit Paris para Cazaux, pero no para ADF, que vuelve a avanzar.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.