El ex número uno del mundo fue citado recientemente en un reportaje en el que manifestaba su frustración por no poder jugar al más alto nivel durante un tiempo.
"¡Competición! Al fin y al cabo soy una persona competitiva, pero no sólo en el tenis, me costó no poder jugar al golf, que al fin y al cabo es competir, me costó no poder competir en otros ámbitos", afirmó.
"En el tenis, echaba de menos estar en el circuito, poder competir, sentirme jugador, salir a las mejores pistas con el estadio lleno; claro que lo echo de menos, pero hay que asumirlo.
"Tengo una teoría... puedes echarlo de menos cuando sientes que puedes estar ahí, ¿verdad? Pero cuando sientes que no puedes jugar, porque físicamente no puedes, no puedes echarlo de menos. Intenté ser feliz con lo que tenía".
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.