Novak Djokovic ofreció una reflexión sobre su carrera y sus ambiciones futuras, afirmando que su motivación ahora va más allá de los resultados y el reconocimiento. En declaraciones a
Vanity Fair Italia, el campeón de 24 Grand Slams encuadró su etapa actual como un equilibrio entre objetivos profesionales y prioridades personales.
El serbio afronta la gira de tierra batida con poca actividad competitiva en 2026, tras disputar solo dos torneos y firmar un balance de 7–2. Alcanzó la final del Australian Open, donde perdió ante Carlos Alcaraz, y después cayó en octavos de final de Indian Wells ante el defensor del título Jack Draper.
Posteriormente, Djokovic
se retiró del Miami Open, torneo en el que había sido finalista en 2025, lo que supuso una pérdida de 605 puntos de ranking. Esa caída lo relegó al número 4 del mundo en la clasificación ATP, superado por Alexander Zverev, marcando un cambio de posición antes de la gira europea sobre arcilla.
Su próxima aparición programada es el Monte-Carlo Masters, donde iniciará su campaña en tierra batida. En ese contexto, sus recientes declaraciones ofrecen una mirada a cómo gestiona expectativas, tiempo y motivación a largo plazo en esta etapa de su carrera.
Perspectiva sobre el tiempo y la evolución de la carrera
Djokovic describió su relación con el tiempo como compleja, señalando que su percepción ha cambiado significativamente con los años. Explicó que, aunque intenta aceptar su ritmo, la experiencia varía según se trate de su vida profesional o personal.
Dijo que procura manejarlo con “la mayor madurez posible”, admitiendo que a veces el tiempo parece acelerarse, especialmente en comparación con las primeras etapas de su carrera. Ese cambio, sugirió, está ligado tanto a la edad como a una mayor conciencia de las prioridades.
“Depende. Intento aceptar que a veces el tiempo vuela muy rápido, pero depende de a qué parte de mi vida nos refiramos, la profesional o la personal. A veces me cuesta aceptarlo, otras veces desearía que fuera aún más rápido para poder vivir algo que espero con muchas ganas. En general, trato de gestionarlo con la mayor madurez posible.”
Amplió esa idea al señalar una percepción compartida entre sus colegas y el público, indicando que el paso del tiempo se siente cada vez más comprimido respecto a décadas anteriores. Esa percepción ha influido en su manera de afrontar tanto la competición como la vida fuera del tenis.
“Es una buena pregunta. Creo que, en general, pasa bastante rápido, y no es solo mi impresión: mucha gente me dice que, comparado con hace 15 o 20 años, el tiempo parece volar. Quizá yo era más joven y el tiempo no me importaba tanto como ahora.”
Motivación, legado y ambiciones futuras
Pese a sus logros, Djokovic subrayó que sus ambiciones siguen vigentes, en especial en el contexto de los Grand Slams. Si bien reconoce su legado, afirmó que su enfoque continúa dirigido a ganar y a prolongar su carrera todo lo posible.
Dejó claro que su motivación ya no se define solo por los títulos, describiendo una visión más amplia y alineada con objetivos personales y profesionales a largo plazo. En ese marco, aún señaló un objetivo competitivo nítido en la élite del deporte. “Para mí, no se trata solo de resultados y reconocimiento. Obviamente, me gustaría ganar al menos otro Grand Slam, mantenerme sano y seguir jugando durante muchos años.”
Djokovic también destacó su interés en seguir implicado en la evolución del tenis, expresando el deseo de presenciar los próximos avances desde dentro del circuito. Al mismo tiempo, apuntó a responsabilidades fuera de la competición, en particular su rol como padre.
“Pero hay muchas otras cosas en las que quiero involucrarme, para observar los cambios que están ocurriendo en el tenis. Tengo muchas ganas de ver qué depara el futuro, y me gustaría vivirlo también como jugador en activo. Tengo muchos planes y sueños, especialmente como padre: quiero estar presente en las metas de mis hijos, porque viajo mucho y a menudo estoy lejos de ellos y de mi esposa.”
Momentos definitorios y una perspectiva perdurable
Al repasar su carrera, Djokovic identificó hitos personales y profesionales clave que siguen moldeando su perspectiva. Aunque sus éxitos en la pista continúan siendo centrales, otorgó igual importancia a experiencias fuera del tenis, en particular la familia.
También señaló uno de sus logros deportivos más significativos como un momento que elegiría revivir, subrayando la importancia de representar a su país en el escenario olímpico. Ese hito se mantiene singular dentro de una trayectoria definida por el éxito en Grand Slams.
“Reviviría muchos momentos de mi carrera y de mi vida personal: casarme y convertirme en padre por segunda vez son experiencias que repetiría infinitamente”, dijo el ex número 1 del mundo. “En lo profesional, me gustaría volver al momento en que gané la medalla de oro para mi país en los Juegos Olímpicos de París, pero muchos otros éxitos también han quedado congelados en el tiempo.”
Estas reflexiones llegan en un punto de transición en la carrera de Djokovic, con movimientos en el ranking, un calendario más reducido y prioridades cambiantes que marcan su trayectoria. Mientras se prepara para Monte-Carlo, su mirada sugiere un equilibrio entre la ambición competitiva y una visión más amplia del legado y la vida más allá del tenis.