Félix Auger-Aliassime llega al Miami Open con una consistencia renovada y un rumbo más claro en su carrera, aun reconociendo que las presiones fundamentales del deporte no han cambiado. El canadiense, actual séptimo cabeza de serie, afronta la segunda etapa del Sunshine Double tras una secuencia de buenos resultados que han estabilizado su campaña de 2026 después de un tropiezo inicial en Australia.
El jugador de 25 años ha firmado un balance de 13–3 desde que se retiró en la primera ronda del Australian Open por lesión, reaccionando con un título en el Open Occitanie de Montpellier, una final en Róterdam y unas semifinales en Dubái. Pese a ese impulso, su recorrido en Indian Wells terminó en tercera ronda con una derrota ante Arthur Fils, dejando a Miami como una oportunidad de reiniciar en una superficie familiar.
Auger-Aliassime comenzará su campaña en Miami ante Christopher O’Connell o Marton Fucsovics, con la meta de igualar o superar su mejor resultado en el torneo. Su actuación más destacada en el evento sigue siendo la edición de 2019, cuando, con 18 años y saliendo de la fase previa, alcanzó las semifinales tras derrotar, entre otros, a Casper Ruud, Hubert Hurkacz y Borna Coric, antes de caer con John Isner en dos tie-breaks.
Al rememorar aquella irrupción, Auger-Aliassime reconoció tanto la importancia del momento como los cambios ocurridos desde entonces, sin perder la satisfacción de regresar a un escenario que supuso un hito temprano en su carrera.
Mayor control, misma presión: madurez en el circuito
Auger-Aliassime subrayó que su evolución en los últimos años se ha centrado en asumir más control sobre las decisiones de su carrera, desde el calendario hasta la estructura del equipo. Se describió sintiéndose “más libre ahora” y “más en control”, un cambio que refleja la transición de promesa emergente a top 10 consolidado que gestiona su propia trayectoria a largo plazo.
Al mismo tiempo, fue cuidadoso al remarcar que la presión competitiva permanece constante al margen de la experiencia. La expectativa de rendir, mejorar y gestionar los contratiempos no ha disminuido, aunque su capacidad de responder a los desafíos ha evolucionado con el tiempo y la experiencia en el ATP Tour.
“Sí, definitivamente más libre ahora. Además, con los años asumes más control de tu carrera. Tomas decisiones tú mismo: eliges tu calendario, decides a quién tener a tu alrededor. Así que me siento más en control de mi carrera y de lo que hago”, dijo el canadiense de 25 años a
Tennis TV. “Pero la incertidumbre de los resultados sigue siendo la misma. La presión es la misma que cuando era joven. Siempre intentas hacerlo bien, siempre intentas mejorar y siempre te enfrentas a desafíos.”
Este equilibrio entre una mayor autonomía y unas exigencias externas inalterables se ha convertido en un rasgo definitorio de su etapa actual, en la que la consistencia, más que los grandes golpes, parece ser el objetivo principal.
Decisiones de calendario y el impulso bajo techo marcan 2026
Sus recientes ajustes de calendario ilustran ese enfoque. Tras su temprana salida en Melbourne, Auger-Aliassime optó por añadir Montpellier a su agenda mediante una invitación, priorizando el ritmo de competición sobre el descanso debido al escaso desgaste físico de su acortada campaña de Grand Slam. La decisión resultó efectiva, le dio un título y marcó el tono de un productivo tramo indoor.
Explicó que el movimiento respondió a la necesidad de “pasar página de esa decepción” y volver rápido a competir, destacando la importancia del ritmo para mantener el nivel. Los resultados posteriores en Róterdam y Dubái reforzaron esa estrategia, con presencias constantes en rondas avanzadas en varios torneos.
“Recibí una invitación en Montpellier, así que añadí un torneo a mi calendario. Sentí que volví a casa, tuve tiempo de entrenar y quería competir de nuevo”, comentó Auger-Aliassime. “Al final, se trataba de pasar página de esa decepción en Australia, volver a la pista, volver a la competición y jugar en una superficie que me gusta. Terminé ganando el título allí.”
Más allá del calendario, Auger-Aliassime también señaló la idoneidad de las condiciones de Miami para su juego, apuntando que el equilibrio entre calor y clima relativamente estable encaja con su estilo agresivo de fondo y patrones apoyados en el saque, factores que contribuyeron a su éxito en el torneo en los inicios de su carrera.
Regularidad en pista dura y expectativas en Miami
Mirando hacia adelante, Auger-Aliassime expresó confianza en que su nivel en pista dura no solo ha vuelto, sino que ha mejorado, apoyándose en una racha sostenida de resultados desde el tramo final de la temporada 2025 y el arranque de 2026. Sus actuaciones desde Cincinnati hasta el US Open, seguidas por los torneos indoor de Shanghái, París y las ATP Finals, sustentan esa convicción.
Señaló la consistencia como el indicador clave, destacando que, aunque los resultados individuales fluctúan, mantener un nivel estable a lo largo de los torneos se ha convertido en una prioridad. Ese enfoque se ha trasladado a la temporada actual, donde, al margen de la interrupción en Australia, sus resultados se han mantenido en gran medida sólidos en distintas superficies, especialmente en pista dura. “Sí, creo que ha vuelto del todo—e incluso ha mejorado. Se ve en los resultados. Creo que la consistencia que pude mostrar desde Cincinnati a Nueva York, luego Shanghái, París y las Finales del Tour lo demuestra.”
De regreso en Miami, el desafío para Auger-Aliassime será traducir esa consistencia global en una carrera profunda en un torneo donde se dio a conocer en la escena mundial, al que ahora llega desde la experiencia y no desde la irrupción.
“Aparte del contratiempo en Australia, siento que he estado bastante estable, especialmente en pista dura y bajo techo”, añadió el número 8 del mundo. “Intento mantener mi vida lo más constante posible para que eso se refleje en mis resultados.”