Novak Djokovic aún tiene previsto disputar los Juegos Olímpicos de 2024, probablemente su última oportunidad de conseguir una esquiva medalla de oro olímpica. Pero admite que tendrá que estar preparado para un calendario apretado.
Djokovic ganó el bronce en Pekín y se quedó a las puertas en Londres 2012, Río 2016 y Tokio hace dos años, pero el serbio, que tendrá 37 años cuando empiecen los Juegos, buscará en 2023 aportar a la lucha por las medallas sus tres triunfos en Grand Slam.
"Mi plan por ahora es jugar los Juegos Olímpicos, así que espero poder jugar, estar listo física y mentalmente", dijo Djokovic a la prensa en Valencia, donde se presentó para jugar la Copa Davis pocos días después de su triunfo en el US Open.
"Va a ser un calendario muy apretado y exigente el año que viene, con Roland Garros en tierra batida, Wimbledon en hierba, los Juegos Olímpicos en tierra batida y luego el US Open y los torneos anteriores en pista dura. Va a ser un reto para los jugadores, pero mi plan es jugar los Juegos Olímpicos, porque es uno de los acontecimientos más importantes de la historia de este deporte. Allí también representas al país y la sensación de formar parte de ello es un gran honor".
Hoy jugará en la Copa Davis, aunque no contra Carlos Alcaraz. Djokovic, que hoy en día tiene un calendario mucho más ligero, quiso representar a su país a pesar de haber ganado el US Open hace unos días.
"No me siento muy fresco, obviamente, después de unos meses agotadores con mucho tenis y muchos partidos, pero creo que en cierto modo es un cansancio positivo que siento por el éxito que tuve en Estados Unidos", prosiguió Djokovic. "No hay mucho tiempo para recuperarse, tengo que mantener la intensidad y hacer todo lo posible para adaptar mi cuerpo a la nueva zona horaria, a las nuevas condiciones y poder contribuir a mi país con un punto".
Periodista y escritor en tenisaldia.es, donde tengo la suerte de trabajar junto a un extraordinario equipo de compañeros de diferentes lugares del mundo, y aprender cada día para ser mejor profesional. Como le dijo Apollo Creed a Rocky Balboa, 'No hay ningún mañana'. Desde que vi esa película intento aplicar esa frase como una valiosa lección de vida. Nacido y criado en las calles de Madrid, España, donde crecí viendo la pasión de Nadal, la elegancia de Federer y la determinación de Djokovic, y a los tres pelearse por ser el mejor tenista de la historia del tenis masculino, y a Serena Williams convertirse en una de las deportistas más grandes de todos los tiempos ¿qué más se necesita para amar este deporte?