Carlos Alcaraz aprovechó su presencia en el Media Day del Masters de
Montecarlo para expresar su preocupación por la creciente proliferación de cámaras entre bastidores en el circuito, calificando el nivel actual de acceso como excesivo. El número 1 del mundo advirtió que los jugadores están cada vez más expuestos en espacios que antes se consideraban privados y reclamó límites más claros a medida que la cobertura televisiva sigue ampliándose en los torneos ATP.
Sus declaraciones llegan mientras se prepara para iniciar su gira de tierra batida en Montecarlo, donde aterriza como campeón defensor. El torneo marca un punto de transición clave en la temporada, del hard a la arcilla, una superficie que exige mayor resistencia física y variación táctica, ámbitos en los que Alcaraz ha sido de los más efectivos del circuito.
El español afronta la gira europea sobre arcilla tras un inicio de 2026 irregular para sus estándares, lo que convierte este tramo en especialmente significativo para recuperar impulso. Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma conforman una secuencia comprimida, con implicaciones en el ranking y la preparación para Roland Garros muy ligadas a los resultados en estos eventos.
Aun así, Alcaraz situó su foco inmediato en factores internos más que en expectativas externas, subrayando la importancia del ritmo y la puesta a punto competitiva. Sus primeras sesiones en tierra se han centrado en la adaptación y el timing, con la idea de recuperar sensaciones en la superficie antes de volcarse plenamente en la competición.
Preocupación por la privacidad ante la expansión de cámaras en el circuito
Alcaraz fue directo al abordar el aumento de cámaras dentro de las instalaciones de los torneos, reconociendo su valor para los aficionados y, a la vez, destacando su impacto en los jugadores. Apuntó que el acceso se ha extendido a áreas previamente informales, modificando cómo viven los jugadores sus momentos fuera de la pista.
Si bien reconoció los beneficios de una mayor transparencia para el público, señaló la creciente falta de espacios donde los jugadores puedan desconectar. La conciencia constante de estar siendo grabados, sugirió, ha alterado rutinas y reducido oportunidades de recuperación y reseteo mental durante los torneos.
“Para los aficionados es genial. Les encanta ver lo que ocurre detrás de las cámaras, qué hacemos, cómo son las instalaciones dentro de los torneos. Pero para los jugadores es un poco extraño, porque ya no tenemos dónde relajarnos, ya que estamos pensando constantemente que hay cámaras y que todo el mundo nos está mirando.”
Fue más allá al detallar lo que considera un acceso desmedido, especialmente cuando invade momentos personales. Sus palabras reflejan un debate más amplio en el circuito sobre el equilibrio entre entretenimiento y privacidad a medida que la cobertura mediática sigue evolucionando.
“Tener las cámaras tan cerca, que puedan ver qué estamos mirando en el móvil, me parece excesivo. Ya de por sí no tenemos mucha privacidad en los torneos, y creo que esto es demasiado. Deberíamos tener espacios donde poder estar solos sin que nos graben.”
Vuelta a la arcilla, rutinas y un calendario exigente por delante
Paralelamente al debate fuera de la pista, Alcaraz habló de su regreso a la tierra batida, una superficie que describió como central en su juego. Su preparación se ha enfocado en recuperar el ritmo, con primeras sesiones dirigidas a reconstruir patrones de desplazamiento y timing tras la gira de pista dura.
También mencionó pequeñas rutinas que siguen formando parte de su preparación semanal, incluidos hábitos que arrastra de ediciones previas de los torneos. Estos detalles, aunque no decisivos, forman parte de un enfoque estructurado que sostiene la consistencia a lo largo de una temporada extensa.
“Echo de menos la tierra cada vez que termina la temporada. La echo mucho de menos. Hacía mucho que no jugaba en arcilla, así que ya se me estaba haciendo eterno. Las primeras sesiones fueron para volver a coger ritmo, para decirme: ‘Ya está, toca volver a ensuciarme los calcetines’. Sinceramente, es una sensación increíble volver a la tierra.”
Pese a llegar como campeón defensor, Alcaraz restó importancia a la relevancia de los resultados pasados y se centró en su nivel actual. Su planteamiento prioriza la preparación y el estado físico por encima de expectativas externas ligadas al ranking o a los títulos.
“Es un año nuevo, sensaciones nuevas, cosas nuevas que mejorar, cosas nuevas en las que pienso en los entrenamientos y en los partidos. Voy a intentar prepararme lo mejor posible para el primer partido y para la semana que viene. No estoy pensando en defender un título. Se trata de cómo me siento, y ahora mismo solo intento tener buenas sensaciones.”
Confirmó un calendario completo en tierra batida, con Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma como núcleo de su campaña. Aunque reconoció la exigencia física y mental del tramo, indicó que la gestión del cuerpo a lo largo de torneos consecutivos será la prioridad.
“Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma… esa es la idea. Es muy exigente física y mentalmente. La semana de Barcelona es quizás cuando debería descansar, pero Barcelona es un torneo muy importante para mí. Allí siento algo especial; ya jugaba allí cuando era sub-14, tengo muchos amigos allí, juego en casa, así que siempre es especial.”