La victoria de
Carlos Alcaraz sobre Novak Djokovic en la final masculina del
Open de Australia 2026 fue más que un hito en su carrera: provocó reacciones contundentes en todo el circuito, incluida la del ex número 1 del mundo
Andy Roddick. El joven español logró su primer título en Melbourne Park con un triunfo en cuatro sets, 2-6, 6-2, 6-3, 7-5, convirtiéndose en el hombre más joven de la Era Abierta en completar el Grand Slam de carrera con 22 años y 272 días.
El resultado resonó en la comunidad del tenis no solo por su relevancia histórica, sino también por la manera en que se produjo: Alcaraz remontó un set en contra ante Djokovic, diez veces campeón del
Open de Australia, y reaccionó con temple táctico y resistencia física.
Entre las voces que aportaron análisis estuvo el ex número 1 del mundo
Andy Roddick, en el último episodio de su pódcast Served with Roddick, donde consideró que Alcaraz ya está a la altura de nombres icónicos del deporte como Stefan Edberg, Andre Agassi, Mats Wilander y John McEnroe. “Carlos ha entrado en esa conversación de élite en la que tienes que hacer algo extraordinario durante un tramo largo para ganarle. Es difícil imponerse sobre él.”
Su comentario contextualizó la actuación de Alcaraz no solo en términos de registros históricos, sino también de trayectoria de desarrollo, en particular la madurez mental y táctica mostrada el domingo. “Estos son monstruos y él los ha alcanzado con 22 años. Y ahora va a Roland Garros habiendo ganado en los últimos dos años”, comentó Roddick.
“Carlos literalmente entró en modo bloqueo contra el rey del bloqueo”
Andy Roddick enmarcó el triunfo de Alcaraz en Melbourne como prueba de la evolución del español. Recalcó que, al inicio de su carrera, Alcaraz ocasionalmente evidenciaba incomodidad bajo presión sostenida. Roddick recordó: “Mérito para Carlos, ¿verdad? Hace tres o cuatro años quizá no se habría asentado bajo presión. Hace dos años en el Australian Open, cuando Novak empezó a ganarle terreno, se notaba que estaba un poco incómodo, intentando estabilizar el barco.”
Roddick contrastó esa antigua inquietud con el aplomo de Alcaraz en el cuarto set de la final de 2026. Destacó una secuencia clave cuando Alcaraz sacó para mantenerse en el set del título: “Con 5-6, cuando Carlos intentaba ganar el torneo, saque de Novak, Novak golpea, golpea, golpea, golpea, golpea. Carlos literalmente entró en modo bloqueo contra el rey del bloqueo.”
También fue tajante al señalar cómo las narrativas sobre errores aislados tergiversan el panorama general. “Todo el mundo tiende a saltar al fallo de derecha o al revés que rozó la parte superior de la red… pero Carlos ya había repelido cuatro o cinco golpes enormes, conectando una dejada-lob de derecha precisa paralela. Fue bloqueo puro bajo presión”, añadió el campeón del US Open 2003. “Al final, Novak sí falló un par de derechas, pero cuando literalmente estás poniendo todo en cada derecha durante cuatro sets, es inevitable que se escapen algunas. Las estrategias se vuelven más difíciles de ejecutar a esa escala.”
Roddick recordó los primeros debates sobre el potencial de Alcaraz en Slams, subrayando que, aunque la pregunta era comprensible, él pidió cautela. “Recuerdo estar en este programa antes de que Carlos ganara su primer US Open, hace tres o cuatro años… todos preguntaban: ‘¿Este chico nuevo va a ganar 10 Slams?’ Como alguien que sabe lo difícil que es ganar siquiera uno, o dos, solo puedo suponer que ganar siete o diez es una locura.”
Explicó su postura más mesurada en aquel momento: “Seguía pensando: ‘Chicos, tengamos paciencia. Esto es ridículo.’ No puedes lanzar esa pregunta y descartar todos los grandes nombres que acabo de mencionar. ¿Y adivinen qué? La pregunta era acertada, pero yo abogaba por la paciencia, y resulta que Carlos de verdad está pintando para algo enorme.”
Roddick reconoce a Ferrero: “Ningún Slam futuro existirá sin la base que construyeron juntos”
Roddick también abordó la narrativa del banquillo, en particular la separación de Alcaraz de su entrenador de largo recorrido Juan Carlos Ferrero a finales del año pasado. “Primero, cualquiera que diga ‘no necesita a JCF’, de acuerdo, sí, es tremendamente impresionante que Carlos, tras todo este revuelo, pueda entrar y ganar un Slam. Una locura. Buen trabajo de su equipo.”
Recalcó la influencia perdurable de Ferrero: “Carlos será para siempre el producto del trabajo de formación que hizo con JCF… Este Slam fue sin JCF, pero ningún Slam futuro existirá sin la base que construyeron juntos.” Roddick describió la situación con una analogía estructural: “Es como reformar una casa: sigues agradeciendo que los cimientos no se agrietaran.”
“No se trata solo de cuántos títulos tienes o qué récords persigues”
El análisis de Roddick también abarcó el lugar de Alcaraz y Sinner en el tenis masculino actual. Rechazó comparaciones reductoras y subrayó la coexistencia de talentos de élite: “Y no separen a Carlos y Sinner de esta conversación… ambos forman parte de ella para siempre.”
Sobre escenarios futuros de legado, Roddick ofreció perspectiva más que predicción: “Si alguien termina con 15 Slams y otro con ocho, no los disocien. Carlos es fenomenal y va al frente; si llega a 15 y Sinner llega a ocho, mostraremos respeto.”
El ex número 1 del mundo también afrontó la inevitable mirada hacia los récords y el debate del ‘GOAT’, sugiriendo que la celebración debe acompañarse de humildad contextual. “Nada de lo que pasa con Carlos es un accidente.” Hizo referencia a su propia carrera, contrastando la dependencia temprana de la guía con la práctica autodirigida posterior: “Puede que esté en el punto de su carrera en el que no necesita que alguien le recuerde ir a entrenar; yo ciertamente no lo necesitaba con 24 o 25, aunque sí con 18.”
Roddick remarcó además los matices del crecimiento de Alcaraz, subrayando que el talento por sí solo no define a un campeón: “No se trata solo de cuántos títulos tienes o qué récords persigues. Se trata de cómo gestiona los momentos cuando todo está en juego, cómo se adapta en medio del partido y cómo aprende de cada punto. Eso es lo que separa a alguien bueno de alguien histórico.”
Reflexionó sobre los aspectos mentales y tácticos que han elevado el juego de Alcaraz desde sus primeros años: “Viéndolo ahora, se nota la diferencia en cómo piensa el partido. Tiene opciones, ve caminos que otros no ven y se mantiene tranquilo bajo presión. Por eso, incluso cuando Novak le lanzó todo, no se quebró. Esa es una madurez que lleva tiempo desarrollar.”
Por último, Roddick subrayó que este tipo de debates sobre legado y grandeza son continuos, no algo que deba forzarse en conclusiones cerradas: “Podrías quedarte aquí discutiendo sobre récords todo el día, pero eso pasa por alto el punto. Lo realmente fascinante es ver cómo evoluciona un jugador como Carlos, cómo responde a los desafíos en tiempo real. Esa es la historia que sigo, no los números, no las listas. El proceso es donde está la verdadera lectura”, dijo Roddick, dejando abiertos los próximos capítulos.