Carlos Alcaraz se presentaba en los octavos de final de los Juegos Olímpicos de París 2024 sin haber perdido un solo set en individuales. El número 3 del mundo se deshizo del libanés Hady Habib en primera ronda y del neerlandés Tallon Griekspoor en segunda. Ahora se enfrentaba a Roman Safiullin, ruso pero que no puede participar bajo los colores de su bandera. El murciano era el favorito y así lo demostró venciendo por 6-4 y 6-2.
El arranque de Alcaraz le da el primer set
Roman Safiullin empezó mostrando todo lo que sabía hacer y se llevó los tres primeros puntos del partido con su saque, pegándole durísimo a la bola como nos tiene acostumbrados. Pero también suele cometer numerosos errores, y este juego inicial no iba a ser una excepción. Carlitos lo aprovechó para remontar y no solo eso, sino que ganó 13 de los 14 puntos siguientes para colocarse 3-0 en el primer cambio de lado del encuentro.
A la vuelta, parece que Carlos se vino un poco abajo como era previsible porque estaba desplegando una serie de golpes sobrenaturales, y el ruso también subió considerablemente el nivel. Recuperó uno de los dos breaks perdidos y se sentó habiendo recortando distancias, con 2-3 en contra. En los siguientes juegos, ambos estuvieron sólidos con el servicio con más o menos problemas pero sin sufrir grandes complicaciones. En el décimo juego del set, Alcaraz cerró con su saque en la segunda oportunidad que tuvo de llevarse la manga, dejando el 6-4 en el marcador.
El segundo set lo empezó como una apisonadora sin complicaciones ganando los siete primeros puntos de manera consecutiva, habiendo roto el saque de su rival en el primer juego de la manga. Después de unos momentos de igualdad, Carlos apretó para distanciarse en el marcador y volverse inalcanzable para el número 66 del mundo. Después de desperdiciar cuatro bolas de break seguidos en dos juegos distintos, Alcaraz colocó el 5-2 y cerró el encuentro por 6-2 con su saque.
En cuartos de final se enfrentará a Tommy Paul, que ha eliminado al ídolo local Corentin Moutet en octavos por 7-5 y 6-3.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.