Tras el Conde de Godó, el BMW Munich Open y el Open de Bucarest, Casper Ruud y Stefanos Tsitsipas han subido en la ATP Race to Turin, confirmando su gran inicio de temporada en tierra batida tras la final en el Masters 1000 de Montecarlo y se han vuelto a ver las caras en el Barcelona Open, con una victoria para cada jugador. Por otro lado, Novak Djokovic ha salido de los ocho primeros y Jannik Sinner sigue siendo primero.
El joven italiano no compitió en ninguna prueba la semana pasada, pero mantiene cómodamente el primer puesto de la clasificación con 4.310 puntos, gracias a sus tres títulos de este año en el Abierto de Australia, el Abierto de Rotterdam y el Abierto de Miami, así como a sus apariciones en las finales de Indian Wells y el Masters de Montecarlo.
Sinner lidera con una distancia considerable sobre su rival más cercano, Daniil Medvedev, segundo. El ruso aún no ha conseguido títulos, pero se ha mostrado siempre fuerte, con apariciones en las finales del Open de Australia y de Indian Wells, así como semifinales en Dubai y el Abierto de Miami, pese a su temprana eliminación en octavos de final de Montecarlo. El ex n.º 1 del mundo no compitió la semana pasada.
Los que han recuperado terreno y se han posicionado bien son los finalistas de los Abiertos de Montecarlo y Barcelona: Casper Ruud y Stefanos Tsitsipas. El noruego consiguió el domingo su primer título ATP 500 y se aupó a la tercera posición de la Carrera, mientras que el subcampeón Tsitsipas ocupa la quinta plaza.
Tsitsipas y Ruud son los jugadores que más puntos han acumulado desde el inicio de la gira sobre tierra batida.
Otros que mantienen posiciones altas son Alexander Zverev (4º), Alex de Miñaur (6º), Carlos Alcaraz (7º) y Grigor Dimitrov (8º). Novak Djokovic, 24 veces campeón de Grand Slam y número 1 del mundo, sólo ocupa el noveno puesto, teniendo en cuenta que sólo ha disputado tres torneos este año. Su reciente confirmación de ausencia del Abierto de Madrid sugiere que puede seguir perdiendo posiciones en la ATP Race.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.