Gaël Monfils regresa al Masters de Montecarlo con una clara sensación de cierre. Con 39 años y actualmente en el puesto 203, el francés está listo para disputar su última aparición en el ATP Masters 1000 donde firmó una de las rachas más definitorias de su carrera. Su estreno ante Tallon Griekspoor no es solo otro torneo, sino parte de una temporada de despedida planificada.
El ex número 6 del mundo, que ha conquistado 12 títulos ATP y alcanzado varias finales de Masters 1000, confirmó que 2026 será su último año en el circuito. A diferencia de retiradas abruptas, Monfils ha afrontado esta etapa con método, enmarcando cada torneo como una última visita a escenarios que marcaron su carrera. Montecarlo, en ese sentido, tiene un peso histórico particular.
Su primera aparición en el Principado fue en 2005, cuando se midió a un joven Rafael Nadal, ya emergiendo como fuerza dominante en tierra batida. Más de dos décadas después, Monfils vuelve a las mismas pistas con una perspectiva muy distinta, consciente de que el objetivo competitivo es secundario frente al relato mayor de cierre.
En lo físico, la incertidumbre persiste. Monfils llega con escaso ritmo tras recientes parones y sin expectativas claras. “Es un poco extraño, pero la verdad es que me estoy preparando para ello”, dijo el ex número 6 del mundo. “Desde principios de año, me preparo cada semana para jugar por última vez en lugares donde siempre me ha encantado competir. Mi primera vez aquí fue en 2005 contra Rafa, así que hace gracia pensar que 21 años después vuelvo de nuevo.”
Montecarlo como referencia cumbre en la carrera de Monfils
La relación de Monfils con Montecarlo está anclada en su campaña de 2016, cuando alcanzó la final, su única final de Masters 1000 sobre tierra. Aquella racha incluyó victorias sobre Jo-Wilfried Tsonga y una actuación dominante ante Grigor Dimitrov, antes de llevar a Rafael Nadal a un disputado partido a tres sets.
“Creo que fue mi mejor partido a nivel de tenis en dos sets”, dijo Monfils a
L'Equipe, al recordar la final de 2016 (7-5, 5-7, 6-0), un marcador que oculta en parte el nivel que mantuvo en las fases iniciales del duelo ante un jugador que terminaría ganando 11 títulos en Montecarlo.
Aquella actuación sigue siendo uno de los indicadores más claros del techo de Monfils en tierra. Aunque nunca levantó un Masters 1000, amenazó con llegar lejos de forma recurrente, alcanzando semifinales en varias ediciones y construyendo un historial definido por victorias ante rivales de élite.
“Hay muchísimos. Jugué contra Verdasco una vez y lo disfruté mucho porque fue de las primeras veces que le gané. También jugué contra Karlovic y no concedí ni un solo ace, que fue algo notable. Le gané a Roger aquí, jugué un gran partido contra Jo, uno de mis mejores contra Grigor… hay muchos partidos que disfruté de verdad, incluso uno que perdí pero me sentí muy bien, contra Olivier Rochus.”
Estos referentes subrayan un patrón más amplio: el mejor Monfils fue capaz de igualar a los jugadores de primera línea en todas las superficies, con Montecarlo a menudo como el escenario más consistente para ese nivel.
Monfils – Finales de Masters 1000
| Tournament | Year | Surface | Opponent | Result | Score |
| Paris Masters | 2009 | Indoor hard | Novak Djokovic | Runner-up | 2-6, 7-5, 6-7(3) |
| Paris Masters | 2010 | Indoor hard | Robin Söderling | Runner-up | 1-6, 6-7(1) |
| Monte Carlo Masters | 2016 | Clay | Rafael Nadal | Runner-up | 5-7, 7-5, 0-6 |
Última temporada junto a Wawrinka y expectativas controladas
La última temporada de Monfils también transcurre en paralelo a la de Stan Wawrinka, otro veterano que se acerca al final de su carrera. Su rivalidad y cronología compartida aportan contexto a esta fase, especialmente por su historial directo, en el que Monfils domina por estrecho margen, con varios duelos en tierra y en Masters.
Su relación ha pasado de la competencia directa a la experiencia compartida, con ambos manteniéndose en los entrenamientos pese a calendarios reducidos y limitaciones físicas. “Terminar juntos es genial: dos caminos diferentes, dos historias diferentes, dos sensibilidades diferentes, pero al final es el mismo placer, el mismo deseo. Para mí, es increíble poder seguir entrenando juntos.”
En términos competitivos, Monfils se mantiene cauto. Tras un paréntesis, reanudó los entrenamientos sin una referencia clara de forma, reforzando un enfoque pragmático de cara a Montecarlo.
“Necesitaba un descanso y recientemente he vuelto a jugar. Sinceramente, no puedo asegurar cómo me siento porque lo veré durante el partido. Saldré a la pista y daré lo mejor de mí. Mientras pueda dar lo mejor, eso es lo que quiero hacer.”