La número 111 del mundo logró su segunda victoria en la fase previa de Flushing Meadows y está a un partido de entrar en el cuadro principal por sexta vez consecutiva.
Yastremska, de 23 años, se enfrentó a Eugenie Bouchard, de 29 años, con quien mantuvo una polémica hace unos meses.
Durante el Madrid Open de 2023, Bouchard se impuso a la ucraniana por 6-7(6), 6-2 y 6-2. Tras el partido, Yastremska publicó un tuit que decía: "Hay algo en enfrentarse a ciertas rivales en Madrid".
El tuit se interpretó como una referencia al escándalo de dopaje de Yastremska en 2021 y a su anterior partido contra Maria Sharapova en el mismo torneo en 2017. Tras el polémico tuit y las reacciones de los aficionados, Bouchard se disculpó y borró el tuit en cuestión.
Era el primer enfrentamiento entre ambas jugadoras desde entonces, y Yastremska desplegó un estilo de juego muy agresivo que resultó abrumador para Bouchard.
A pesar de llegar al torneo con buenas vibraciones tenísticas, una vez más, la canadiense se ha quedado fuera del cuadro principal de un Grand Slam. Bouchard participó en las rondas clasificatorias del Open de Australia y Wimbledon de este año, siendo eliminada en primera ronda en ambos casos, y ahora también en el US Open.
Su última aparición en el cuadro principal de un Grand Slam fue en el Roland Garros de 2020, donde alcanzó la tercera ronda antes de ser derrotada por Iga Swiatek, a la postre campeona. La participación más reciente de Bouchard en el Abierto de Estados Unidos fue en 2019, donde cayó en la primera ronda. Esto marcó el final de una racha de siete años consecutivos participando en el cuadro principal del torneo.
En el partido decisivo de la ronda de clasificación, en el que se decidirá una plaza en el cuadro principal, la duodécima cabeza de serie Dayana Yastremska se enfrentará a la rumana Elena-Gabriela Ruse, que ya ha eliminado a Kristina Mladenovic y a la decimoséptima cabeza de serie Dalma Galfi.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.