Daria Kasatkina es la última tenista que admite haber recurrido a un psicólogo, ya que últimamente cada vez son más las que hablan abiertamente de utilizar los servicios de uno.
Últimamente se ha hecho mucho hincapié por parte de figuras públicas en hablar de la salud mental y de la importancia de la misma. No es algo que se hiciera mucho en el pasado, pero las generaciones más jóvenes en todos los ámbitos de la vida están adoptando la nueva norma y las tenistas no son diferentes. Varias de ellas han hablado abiertamente de su trayectoria y de sus consultas a psicólogos, y Kasatkina ha sido la última en hacerlo.
"Es duro porque somos como un hámster en una rueda, es un no parar, no tenemos muchos descansos, es una historia interminable; y al final es todo lo mismo, cada año es más o menos la misma historia, cada semana. Necesitas a alguien que te ayude a encontrar algo más porque cuando estás empezando a ser profesional, recuerdo que mi primer año estaba enamorada de todo, estaba tan emocionada con todo. Podía pasarme 24 horas en el club de tenis y ser tan feliz. Claro que esto cambia cuando llevas dos años haciendo lo mismo, viendo a la misma gente, las mismas instalaciones, todo igual. Obviamente empiezas a cansarte un poco", explicó.
"Es muy difícil encontrar las respuestas y el camino por uno mismo, por eso a veces es bueno encontrar la ayuda de otra persona, de un profesional que te muestre el camino, cómo encontrar otras cosas de las que disfrutar durante la gira. Personalmente, para mí es duro viajar todas las semanas. Si no tuviera que hacerlo, no viajaría. Tengo que hacerlo por mi trabajo, y para mí es duro. Por eso tengo que trabajar en ello", añadió.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.