El torneo de Indian Wells 2026 será el primer evento combinado WTA 1000 / Masters 1000 de la temporada, y una de las paradas que atrae de forma constante la atención mundial. A falta de solo una semana para el inicio de lo que muchos jugadores llaman el ‘quinto Grand Slam’, la exfinalista de Wimbledon
Eugenie Bouchard ha respaldado públicamente a su compatriota
Victoria Mboko como una de las principales candidatas.
Para el tenis canadiense, el respaldo tiene un peso simbólico. La propia Bouchard vivió una irrupción adolescente, alcanzando la final de Wimbledon en 2014 y ascendiendo al puesto número 5 del mundo esa misma temporada. Su rápido ascenso transformó las expectativas en Canadá. Más de una década después, Mboko sigue una trayectoria acelerada similar.
Con 19 años, llega a Indian Wells como número 9 del mundo, el mejor ranking de su carrera. Tras erigirse como una de las revelaciones de 2025, ha convertido su potencial en resultados, alcanzando dos finales WTA 1000 y consolidándose entre las jugadoras más regulares del circuito en la élite.
Su momento definitorio llegó el pasado verano en el
Canadian Open, donde alzó el título estando clasificada como número 28 del mundo. La victoria la convirtió en la primera canadiense en la Era Abierta en ganar el torneo nacional en casa y marcó un cambio decisivo de promesa a aspirante.
De irrupción adolescente a aspirante consolidada
El apoyo público de Bouchard a Mboko se basa en algo más que la lealtad nacional. Habiendo gestionado ella misma la presión de un éxito repentino, reconoce la importancia del progreso de Mboko. Los paralelismos son claros: ambas irrumpieron siendo adolescentes, ambas cargaron con expectativas elevadas y a ambas se les pidió representar a una generación del tenis canadiense.
Las cifras de Mboko subrayan la magnitud de su ascenso. En 2026, ha mantenido un porcentaje de victorias superior al 70 por ciento en pista dura y ha mejorado la eficacia de su primer servicio ante rivales del Top 20. Su camino hasta la final del WTA 1000 de Dubái a principios de esta temporada reforzó aún más su estatus, incluso en la derrota, al demostrar resiliencia en varios partidos a tres sets.
En ese contexto, Bouchard enmarcó su evaluación sobre el techo de Mboko: “Acaba de entrar en el Top 10 y ya ha llegado a dos finales WTA 1000, ganando el torneo de mi casa en Canadá el verano pasado. De cara a Indian Wells, ¡de verdad creo que no tiene límites!”.
Foco en Indian Wells y una rivalidad emergente
Indian Wells presentará un tipo de prueba diferente. Mboko llega no como tapada, sino como cabeza de serie dentro del Top 10 y con grandes expectativas que gestionar. Los mejores resultados de Bouchard en el evento fueron dos octavos de final en sus años de pico, lo que ilustra lo exigentes que pueden ser las condiciones del desierto incluso para aspirantes consolidadas.
La campeona defensora este año es Mirra Andreeva, que conquistó el título de Indian Wells 2025 y ahora regresa para defender puntos de ranking significativos. Ya se han enfrentado dos veces a nivel WTA con victoria para la rusa en la final de Adelaide internatainoal (6-3, 6-1), pero un mes después Mboko fue la ganadora en Doha (6-3, 3-6, 7-6).
Esos duelos, a menudo extendiéndose hasta el tramo final de los terceros sets, han sentado las bases de lo que muchos consideran una rivalidad en desarrollo entre dos de las jugadoras más jóvenes del Top 10. Con ambas dentro del grupo de élite y avanzando con regularidad a rondas finales en torneos WTA 1000, parecen inevitables nuevos choques de alto voltaje.
Para Mboko, Indian Wells es a la vez validación y oportunidad. Una gran actuación consolidaría su posición en el Top 10 y reforzaría la idea de que su triunfo en el Canadian Open no fue un pico aislado, sino parte de un ascenso sostenido. Con el respaldo de Bouchard uniendo a las generaciones pasada y presente, el foco pasa ahora a si Mboko puede transformar el impulso en otra actuación definitoria en uno de los mayores escenarios del deporte.