Danielle Collins está jugando su mejor tenis en mucho tiempo. La floridiense se está marcando una semana espectacular en el Miami Open, alcanzando las semifinales tras batir a una Caroline Garcia en gran forma por 6-3 y 6-2. Es la segunda vez que alcanza esta ronda en un WTA 1000, siendo la anterior también en Miami, en 2018.
Desde que perdiera el primer set del torneo ante Bernarda Pera, Collins apenas ha saltado a la pista. La esperanza local ha ganado sus 10 siguientes partidos y sólo ha perdido 19 juegos en total durante el torneo hasta ahora. La victoria sobre García, que duró 80 minutos, es la tercera contra una cabeza de serie en los últimos siete días y cinco partidos en total.
Garcia flaqueó tras derrotar consecutivamente a Naomi Osaka y Coco Gauff, y Collins mejora su marca histórica de 4-0 contra la francesa en un partido en el que se vio un dominio absoluto. Le rompió el saque tres veces y nunca tuvo un punto de ruptura. El dominio de su saque se puso de manifiesto en particular al perder sólo 11 puntos en nueve juegos de servicio durante el partido.
En lo que constituye otro presagio, la única otra semifinal WTA 1`000 de Collins fue en el Abierto de Miami. En aquella ocasión perdió ante Jelena Ostapenko en sets corridos. El miércoles por la noche se enfrentará a la ganadora de otro partido de cuartos de final, el que enfrentará a Jessica Pegula y Ekaterina Alexandrova. Podría ser una batalla por la ventaja de jugar en casa;
Pero Alexandrova, como siempre, se convertirá en la aguafiestas, ya que la rusa se deshizo de Iga Swiatek en la última ronda y abrió el torneo de par en par. En el otro lado del cuadro, Elena Rybakina se enfrentará mañana a Victoria Azarenka. Collins también alcanzaría su primera final individual en el circuito desde que perdió en el Abierto de Australia hace dos años, y sería un auténtico cuento de hadas para poner fin a una carrera que muchos consideran truncada demasiado pronto, aunque haya sido por elección propia. Sin duda, Collins está mostrando lo mejor de sí misma en su retirada del deporte.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.